The Golden Sufi Center

Con ambos pies firmes en el suelo
de Laughing Man Institute

Reflexiones de Irina Tweedie


Irina Tweedie nació en Rusia en 1907 y fue educada en Viena y Paris. Eventualmente, ella se mudo a Inglaterra donde se casó con un oficial de la marina. Desconsolada por la prematura muerte de su marido en 1954, ella comenzó a buscar el sentido de la vida, especialmente mediante la Sociedad Teosófica. En 1961, cuando tenía cincuenta y cuatro años, su búsqueda la llevó a la India, donde conoció a su maestro sufí Bhai Sahib (en hindú, Hermano Mayor). Los años que pasó en su compañía, hasta su muerte en 1966, podrían ser caracterizados como el mismo tipo de pruebas del crecimiento y purificación humanos que discutimos a lo largo de toda esta edición. Durante este intenso período, que la preparó para contactar la presencia espiritual de su Maestro después de su muerte, ella soportó muchas pruebas a la mente y al cuerpo, las que a veces la llevaron al borde de la desesperación. Sin embargo, su profunda convicción de que el significado de su vida yacía en la relación con su Maestro le permitió perseverar.

Desde 1966, Irina Tweedie ha residido en Inglaterra, tomando tiempo para retiros ocasionales en la silenciosa soledad del Himalaya. Su extensamente leída autobiografía, The Chasm of Fire, ha atraído muchos buscadores espirituales a su hogar en el norte de Londres. Más recientemente en su octogésimo año de vida, se sintió motivada a expandir el ámbito de su trabajo, con la publicación de la totalidad de su diario, Daughter of Fire, y emprendiendo una gira de conferencias por los Estados Unidos.

Les presentamos aquí algunos pasajes de una de las presentaciones públicas, promovida por The Laughing Man Institute en San Rafael, California, el 10 de junio de 1987. Durante el mismo, Irina Tweedie ofreció algunas reflexiones sobre las secciones que se leyeron de su reciente libro, y también respondió a las preguntas de la audiencia. A pesar de que la estructura formal de la conferencia, la calidez y gracia de Irina atrajo a todos los presentes más allá de las limitaciones de medioambientales.


TWEEDIE: Fue a través de una amiga mía llamada Lillian, que era profesora de Sánscrito en la Sorbona de París, que yo conocí a mi Maestro. Estaba en Kashmir cuando conocí a Lillian. Fuimos juntas a una peregrinación a caballo. Ella hablaba constantemente de su Gurú. Lo único que escuchaba era su "le Gurú" y sobre los milagros que él hacía. Era un hombre de grandes milagros. Yo la escuché y le dije: "Antes de irme de la India, me gustaría conocer a tu Maestro".

"¡Oh sí!" dijo ella: "me parece perfecto."

Había alquilado una carpa preciosa, bastante grande con mesas y sillas, y ella se sentó a la mesa para escribir la dirección. Yo estaba cerca de ella y antes de que comenzara a escribir de pronto sentí un pánico terrible. Le tomé la mano y dije: "un momento, no escribas todavía. Tengo miedo." Ella me miró y con una sonrisa me preguntó: "¿Qué sucede?"

Contesté: "Mira, por favor, no escribas su nombre."

"¿Por qué?" preguntó ella con una sonrisa aún más marcada.

Le dije: "De algún modo para mí, él no debe tener ni cara ni nombre."

"Muy bien," ella dijo. "¿Qué escribo?"

Le contesté: "Escribe tan sólo 'Mataji', la calle y el pueblo." Y por supuesto que era suficiente, porque la gente de alrededor lo conocía.

Mira, hay una antigua tradición en el Oriente de 'no nombrar a un mayor'. Es un tabú muy poderoso. No puedes nombrar el padre, la madre, el hermano mayor o hermana, y por supuesto, tampoco el Maestro. Tan pronto como tú nombras al Maestro, lo limitas. Esa es la ley. No nombrar la gente es siempre una señal de respeto. Aún cuando mi Maestro hablaba a su esposa, él nunca mencionaba su nombre.

Cuando llegué a ver a mi Maestro, tuve mi primer encuentro con él en la mañana, y luego fui a almorzar. Después del almuerzo tomé un descanso, y sorpresivamente, pensando en el Maestro, no pude recordar su cabeza. Recordaba tan sólo un cuerpo sin cabeza. Aún recuerdo el terrible sentimiento de pánico. Pensé que me estaba volviendo loca. Por supuesto que cuando lo vi por la tarde, él estaba perfectamente normal. Hablaba con sus discípulos, y tenía una cabeza y una cara. Nunca pude comprenderlo. Más tarde, alguien me dijo que esa experiencia era una de las señales de que él sería mi Gurú. El discípulo no tiene nada que ver con la cara del Maestro. El Maestro debe carecer completamente de cara. El profeta Mahoma muchas veces es presentado sin cara porque lo que importa es la enseñanza y no la cara.

Yo recordaba los pies en las sandalias de mi Maestro, y me dijeron que el discípulo tan sólo tiene que ver con los pies del Maestro porque su poder bombea mediante los pies. Pero esto no es cierto. El poder llega a través del corazón. Es de corazón a corazón. En esta línea de yoga, primero se despierta el chakra del corazón y este despertará todos los demás chakras.

Toma tiempo fecundar un alma de Dios, "pero puede hacerse y se hará", decía mi Maestro. Se hace por medio del poder yóguico del Gurú y el resultado es que el ser humano no puede hacer otra cosa en esta vida más que servir al infinito Amado. Todos los senderos de yoga guían hacia el Infinito si somos sinceros y practicamos lo que nos da el Maestro. Puede haber muchas prácticas. Depende enteramente del Maestro. Se embaraza el alma de Dios por el proceso yóguico del Maestro, pero también necesita del esfuerzo del discípulo.

Iyengar, en uno de sus libros, decía que la vida espiritual es difícil porque tu no ves el blanco. Es como un arquero que quiere disparar sus flechas en la oscuridad. Ves la flecha y el arco, pero no el blanco. Es por eso que la vida espiritual es tan difícil. Lo describiría así en mi caso. Sabes donde comienzas pero no donde terminas. Es como poner tu pie en un avispero. Puede pasar cualquier cosa.

Yo sufrí de tremendas dudas. Mi maestro era absolutamente incomprensible [para mi]. Sentí el increíble poder de este hombre. Vi ocurrir grandes milagros y no lo podía entender. Estaba absoluta y completamente perdida. Esa era, por supuesto, la idea. Con su poder él confundía deliberadamente mi mente. Mira, en las antiguas escrituras se dice que: "la mente es la exterminadora de lo real." El constante funcionamiento de la mente, el pensamiento automático, nos impide ver la realidad. Cuando la mente está absolutamente perdida, completamente imposibilitada de pensar, entonces el ser humano se desespera. Tal vez entonces algo pueda suceder. Habrá un momento de intuición y este instante será suficiente para mostrarle la luz al ser humano.

De modo que él continuó desconectando mi mente. Fue una experiencia muy pero muy confusa, y al mismo tiempo, bastante indolora. Es sólo que no puedes pensar. Te puedo dar un ejemplo. Una vez, me fui de su casa para ir a la mía y cocinarme algo. Todo lo que podía hacer era no perderme en la calle o ser arrollada por taxis o empujada por las vacas que paseaban por la calle. De algún modo, llegué a mi casa con la mente sin funcionar y me paré enfrente de la puerta. Miré la puerta y me dije: "Bueno parece que esta es mi puerta. Tengo que abrirla ¿no es cierto? Abre la puerta con la llave. ¿Dónde está la llave? ¡Oh, si! Está en mi cartera!" Es como con el movimiento en cámara lenta. Abrí la puerta y me quedé parada alli. "Bueno, supongo que tengo que entrar." Entonces entré y cerré la puerta. "Ahora tengo hambre. Cuando uno tiene hambre, tiene que comer algo. ¡Papas! ¡Hay papas en el estante!" ¿Ves? La vida se vuelve de esta manera.

Krishnamurti dice que nuestro problema en el Oeste es que o vivimos en el futuro, pensando en el futuro, o pensamos en el pasado. Nunca vivimos en el presente. Si por algún milagro viviéramos en el ahora, algo "podría" suceder. Pero la mente interfiere. Si yo veo una rosa por primera vez, sin saber lo que es, algo puede suceder en ese momento de suspensión entre el nombrar la rosa y el conocimiento de qué es la rosa. Si se hace un intervalo suficientemente largo, algo puede suceder. La cualidad intuitiva podrá incrementarse. Eso es lo que él me hizo.

El secreto es y el milagro es, que no hay conflicto. La mente duda constantemente. Un tercio de mi libro es sobre dudas. Cuando mi Maestro me dijo que escribiera un libro, él dijo que incluya todas las dudas porque anudaría al lector. Todos pasamos por este proceso de dudar constantemente. Y el Maestro nos ayuda "desactivando" la mente.

Ellos dicen que los primeros dos años son los más difíciles, pero para mi fue más largo. No debes olvidar que él no tenía tiempo. Él estaba muriendo. Y tenía que elevarme a un cierto estadio evolutivo como para que yo fuese capaz de alcanzarlo después de su muerte. De más está decir que yo no sabía esto, pero él si. Entonces yo tuve que completar un sendero de más de treinta años en más o menos cinco años y medio. Es por esto que fue tan difícil. Es por eso que parecía tanto sufrimiento.


ENTREVISTADOR: Me gustaría saber cuál es la naturaleza de la duda.

TWEEDIE: El valor de la duda es [saber]: ¿Quién o qué está dudando? Es siempre el ego. El pequeño ego es una cubierta del Si Mismo o Ser Superior. La gracia del Maestro activará esas dudas en ti de modo que puedas ver la luz. ¿Cómo las activa? ¿Cómo puedes ver la luz mejor a través de las dudas? Las dudas son obstáculos. Para conquistar los obstáculos, uno hace un esfuerzo y progresara. Los sufies dicen que el demonio es muy útil si puedes vencerlo, pero es una desgracia si no lo logras. De este mismo modo las dudas son útiles en extremo. Las dudas son poderosas. Es la energía a la que debes sobreponerte. Es como una frontera, como un obstáculo. Tienes que saltarle por encima. Es por eso que él dijo que yo debía escribir todas las dudas- [porque] ayudará a la gente.

Cada uno de nosotros tiene dudas cuando nos acercamos a un Maestro Espiritual. Cuando encaramos cualquier cosa, tenemos dudas. Es muy útil. Te lo puedo asegurar, triunfar sobre tus dudas es un gran paso. Y la vida espiritual es la entrega de uno mismo y nada más. El Maestro nos enseña a capitular de modo que finalmente aprendamos a entregarnos a aquello que tal vez podamos llamar Dios. "Que se haga Tu voluntad." representara el máximo contento yóguico. Si vives la vida de tal modo que digas "que se haga Tu voluntad," no importa lo que suceda, no te importara. Estarás contento. No tendrás deseos y esa es la razón del contento yóguico.


ENTREVISTADOR: ¿Podrías hablar un poco sobre el despertar de la fe en ti?

TWEEDIE: Fue un proceso lento y muy doloroso. La mente continuaba dudando lo que ocurría por años. Pero ya habían comenzado las experiencias en el estado de meditación. Cuando las experiencias comenzaron, la mente, que es muy inteligente, muy astuta, decía: "Es tan solo una ilusión. No tiene sentido. No es bueno." Pero luego la experiencia se repitió y a medida que el crecimiento comienza, la comprensión se expande. Cuando esto sucede, poco a poco, es como si la mente plegara sus cansadas alas y se rindiera. Pero toma tiempo. Así es como paso conmigo. Yo tan sólo puedo expresar esto metafóricamente.

Estuve con mi maestro cinco años y cuatro meses, excepto por un período cuando fui enviada de vuelta a Londres. Estaba en contacto con el aún durante ese período, pero en ese entonces, al principio, no lo sabía. Ahora se que era así. Pero me sentí muy sola en aquel tiempo. Recuerdo cuando retorné a Londres, era como si yo estuviese bebida todo el tiempo y el pavimento se me viniese encima.


ENTREVISTADOR: ¿Te sientes ahora totalmente libre de la desconfianza?

TWEEDIE: Ahora estoy totalmente libre de dudas porque sé. Cuando tú sabes, no es una cuestión de creer, es conocimiento. No puedo dudar mas porque yo sé. Verás, no solamente sé sino que también puedo contactar a mi Maestro en cualquier momento. Entonces, ¿cómo pueden haber dudas?


ENTREVISTADOR: Cuando el sendero se te hizo particularmente difícil, ¿qué fue lo que te motivo a seguir?

TWEEDIE: El deseo por la Verdad. La tremenda sed de saber. El anhelo por la Verdad definitiva, creo. Cuando llegué por primera vez a mi Maestro, él estaba haciendo milagros y yo pensaba que era un malabarista, y decidí irme. Pero cuando decidí retornar a Inglaterra, de pronto sentí una desesperación insoportable. Sentí, si me voy, la vida perderá totalmente su sentido. No habría nada por que vivir. De modo que me quedé. El deseo por la verdad puede ser tan aplastante que uno hace todo por el. La gente a menudo me decía: "por que lo hiciste?" Tenía cincuenta y dos años. Era un ser humano razonable‹por lo menos espero que lo era. Sabía lo que estaba haciendo, y quería la verdad, y entonces me quedé. Un día cuando me quejé amargamente porque él me trataba tan mal, me dijo: "¿no es eso lo que quieres? La mayoría de la gente viene a mí por un poquito de jnana, un poquito de samadhi. Tú viniste por la verdad, nada excepto la verdad. Tan sólo estoy haciendo mi trabajo. La verdad es todo. Debes darlo todo en completa entrega."

Verás, uno no se entrega al Maestro. Tú y yo y todos, nos entregaremos únicamente a la luz dentro de nosotros, a la parte eterna, al Gurú interior. Yo no sabía esto, pero ahora sé. De todos modos, veinticinco años han pasado. Toma tiempo, ya sabes. Debes ser muy paciente. El yoga no es cuestión de un día o dos, ni siquiera de un año o dos. Toma años y años y más años. A veces la meditación es muy buena, y a veces es como si hubiese un ladrillo en frente tuyo, y no puedes hacer nada. Sientes: "Dios no existe y no puedo rezar, y estoy sola y nada tiene sentido." Y al día siguiente sorpresivamente es como si un rayo de luz hubiese tocado el borde de tu corazón, y de nuevo todo está bien. Lo llamamos el síndrome del yo-yo: arriba y abajo, y arriba y abajo.

 

ENTREVISTADOR: Cuándo tu Maestro falleció debe haber sido muy difícil para ti. Me pregunto cómo cambió tu relación con él. ¿Cómo te relacionaste con él después de su muerte?

TWEEDIE: Fue una experiencia muy traumática. Cuando él falleció todos sus discípulos se sintieron vacíos. Nos miramos unos a otros, y nos dimos cuenta de que a pesar de que nos sentíamos solos y abandonados porque él se haba ido, experimentábamos una paz increíble. No podíamos estar realmente desesperados. Estábamos desesperados y al mismo tiempo no lo estábamos, a causa de esta paz que no podíamos entender. Era una paz que permanece por siempre contigo. En algún lugar de la Biblia se la llama, "la paz que sobrepasa el entendimiento". Vive en el corazón de aquellos que viven en la Eternidad.

Cuando volví a Inglaterra, leí en el Evangelio de Juan, que Jesús le decía a sus discípulos: "Mi regalo de despedida para ustedes es paz, mi propia paz, aquella que el mundo no puede dar." Y puedo asegurar que esta paz nunca me ha dejado, nunca. Pero como en el océano, muy, muy profundo, está siempre esta paz increíble. Ese es el regalo del Maestro.

Por el resto, fue un tiempo difícil. Recuerdo estando en el Himalaya. Creo que fue el 14 de octubre (él había fallecido en Julio) cuando por primera vez contacté a mi Maestro en meditación profunda. Fue una experiencia asombrosa porque él ya no tenía cuerpo físico. El era un centro de energía, de poder. Pero yo supe que era él porque todo mi ser estaba como antes de su muerte. Estaba aterrorizada. Y fue desde ese momento, cuando pude contactar mi Maestro en un nivel diferente de conciencia, que comenzó el entrenamiento.

Lo que yo cuento en mi libro no es todavía el entrenamiento. Él me dijo eso. Recuerdo que poco antes de morir, Bhai Sahib me dijo: "Entrenamiento- ridículo." No había empezado todavía. Recuerdo que estaba furiosa. Sentí que por todo lo que había pasado, dar todo mi dinero, quedarme completamente pobre como un ratón de iglesia, tener las dudas terribles y todas las tribulaciones y preocupaciones, y ¡todavía no era el entrenamiento! El entrenamiento comenzó en un estado diferente el 14 de octubre en el Himalaya, y aún continúa. La gente me pregunta a menudo: "¿eres un Gurú?" y yo contesto: "Ridiculeces. Soy una discípula, es espero continuar siéndolo por el resto de mi vida."

 

ENTREVISTADOR: Has mencionado que algunas personas son suficientemente afortunadas de tener un gran Maestro y otras simplemente se entregan a la vida interior. ¿Cómo reconoces si el Maestro es verdadero?

TWEEDIE: Encontrar tu Maestro tiene que ver con el karma personal. No es para nada una cuestión de la mente. Esta es una pregunta profundísima. ¿Cómo te das cuenta que no es villano? ¿Cómo reconoces los signos? No hay ninguno. Yo reconocí mi Maestro cuando lo vi. Fue como si algo en mi se pusiese de pie firme y saludase. Para mí, ese gesto interno es el reconocimiento a la máxima autoridad. Algo en mi simplemente supo. Sin embargo, he visto gente caer con muy malos Maestros. Y a pesar de ello, los malos Maestros te enseñaran algo. Verás, yo creo que nuestro destino es muy importante y nuestro karma nos guiará hacia allí. No te preocupes por los malos maestros. Tú has aprendido tu lección. Sigue buscando. Encontrarás el camino. Lo creo absolutamente. Tu trabajo, tus esfuerzos, encenderán la lámpara en la oscuridad de la noche. Alguien que tiene karmas contigo, lo notará. Cuando el discípulo está listo, el Maestro aparecerá definitivamente. Me sucedió a mí‹yo estaba lista, y lo he visto con cientos de otros en estos veinticinco años.

 

ENTREVISTADOR: ¿Podrías contarnos más sobre la el significado de la muerte de tu Gurú?

TWEEDIE: La vida espiritual de cada uno de nosotros es el drama del alma. Es la crucifixión y la resurrección. Lo que se crucifica, de más está decir, es el ego. La resurrección es‹dudo en decirlo‹Realización, tal vez. ¿Pero Realización de que o quién? Una vez que tú te fusionas en la unicidad, no hay tal cosa como "yo". Entonces, ¿quién hay allí que se Ilumine?

Nosotros los sufíes somos místicos. Él misticismo no puede ser explicado. Nosotros nos referimos a Dios como al Gran Amado. Somos amantes [espirituales], y Él es el Amado, o Ese (del neutro "It" en inglés) es el Amado. Alguien me dijo el otro día: "¿Por qué llamamos a Dios, Él? Para mi, psicológicamente es mejor pensar a Dios como a "Él" a causa de la unión con el Amado en meditación profunda. Para ti, tal vez podría ser "Ella". No tiene importancia.

En un tiempo, traté de evitar usar la palabra Dios, porque era muy limitante. En una conferencia hablé del "Absoluto" y durante el período de preguntas, una ancianita se paró al fondo de la fila y preguntó: "Señora, ¿qué es el Absoluto? Desde entonces dudo decir lo que Dios es. Mejor no nombrarLe.

Pero hay momentos de meditación profunda donde tú y 'Eso' son amor y Eso (It) te ama. Te responde. Te llena completamente. ¿Pero que te llena? ¿Qué responde? Dios es la Nada. Pero esta Nada tea ma. Eres amado y hay una beatitud absolutamente increíble. La mente no sabe nada de ello. Estas cosas no pueden realmente explicarse. Deben ser experimentadas. Es por ello que tratamos de meditar‹para alcanzar este momento, contactar la parte eterna de nosotros mismos. Esa es la única cosa. Sin embargo, hablar de esto no podemos.


ENTREVISTADOR: ¿Podrías hablarnos sobre la ética espiritual?

TWEEDIE: De acuerdo a la ética de los sufíes, todo lo que hagas puede ser visto por cualquiera. Es como si vivieses en una casa de vidrio. No hay secretos. Mira no es fácil. Todo lo que haces no se por uno mismo, se hace por los demás. Si yo ayudo a un ser humano, a este ser humano le pertenece todo lo que tengo, incluyendo el cuerpo físico, en el sentido de que si yo estoy preocupada sobre alguien, tendré que meditar toda la noche y orar. Tal vez sufra de incomodad si tengo que visitar a alguien que no puede venir a mi. Talvez sienta incomodidad, algunas veces stress. Pero es tan solo físico. De este modo mi cuerpo les pertenece.

Es bastante simple. Uno no es especial. Uno no es magnífico. Uno entiende más, eso es todo. Pero cualquiera de ustedes puede hacerlo. Y les deseo que por lo menos sean capaces de tocar con dedos gentiles los bordes del traje de la verdad. Espero que esto les suceda, porque la vida se transformará en una gran sinfonía. La vida se transforma en música.

 

ENTREVISTADOR: Me gustaría saber ¿cómo puede alguien renunciar el mundo?

TWEEDIE: Es bastante simple. Sin embargo, necesitas estar preparado. No puedes la torta y comerla. Si quiere una vida espiritual, tienes que renunciar a todo. Eso es un hecho. Hay una obra muy significativa en la Galeria Tate en Londres. Hace muchos años, fui tres o cuatro veces a ver solamente este trabajo. Era una pintura de un árabe joven agachándose contra un pilar. Jesús y sus discípulos están allí, pero se están yendo. Y debajo estaba escritos "y él no pudo hacero." Jesús ha dicho: "si deseas seguirme, deja tu padre y tu madre. Renuncia a todas tus posesiones y sígueme." Pero el secreto es que tú no dejas nada. Se desprende de ti. En otras palabras, los valores cambian.

Déjame darte un ejemplo muy simple y banal. Una madre entra al cuarto y ve a su pequeño jugando con fósforos. Ella está horrorizada. Si ella le quita la caja de fósforos, el niño llorará. Entonces, ella rápidamente agarra una pelota colorada. "Mira, querido, mira." El niño deja los fósforos y agarra la pelota. Eso es lo que el Maestro hace. Él cambia tus valores. De pronto algo ya no te interesa más. Los valores han cambiado. Entonces no es una locura ¿sabes? Porque recibes algo mucho más preciado, como [le sucede a] el niño.

La vida espiritual es infinitamente lógica. Obedece a las leyes de este mundo de lógica y sentido común. El otro día en San Francisco, encontré mis amigos de la Sociedad Teosófica, y dimos un paseo por el Golden Park. EL hombre nos estaba dando una pequeña charla y dijo: ¿Qué es la vida espiritual? Sentido común. Luego aspiración, esfuerzo y luego hay un tercer factor".

Y la gente preguntó: "por favor dinos, ¿cuál es el tercer factor?"

Él dijo: "más sentido común."

Y nuestro Maestro dijo en el libro: "sin histeria por favor, sin exageraciones. Mantengan ambos pies firmemente en el suelo. Pero con la cabeza tienes que soportar el voltaje del cielo, de modo que la gente no debiera pensar que se cae sobre ellos."

Cuando era joven había una canción popular que decía: "Tú perteneces a mi corazón una vez y para siempre. Nuestro amor comenzó tiempo, tiempo atrás." Cuando le puedas decir esto al Amado con todo tu amor, con todas tus lágrimas, con todo tu corazón, entonces tú estarás allí.