The Golden Sufi Center

Sobre Ecología Espiritual
Entrevista con Llewellyn Vaughan-Lee
Publicado online en inglés en dos partes en Ecobuddhism (2012)


Ecobuddhism: "Ecología Espiritual" es un concepto que has dado a conocer que nosotros también consideramos muy relevante. ¿Podrías, por favor, explicar lo que has escrito sobre la "pérdida de alma" en el contexto de la crisis ecológica global:"El páramo interior es tan estéril como las Arenas Bituminosas de Alberta (Canadá)" y "Como el cambio climático y la extinción de especies, el páramo interior está creciendo más rápido de lo que pensamos".

Llewellyn Vaughan-Lee: Creo que el verdadero problema es que hemos desarrollado una cultura que solo ve el mundo exterior. Se ha vuelto tan intrínseca a nuestra conciencia que la cultura general no tiene conocimiento de los mundos interiores ni ningún marco para explorarlos. Se ha producido un resurgimiento del chamanismo en las últimas décadas, pero para la cultura colectiva no existen los mundos interiores. La gente ve solo el mundo físico exterior. Cuando se enfrentan a problemas ecológicos, solo ven la manifestación física externa.

Somos una cultura poco común desde este punto de vista. En la mayoría de las culturas indígenas, la conciencia está mucho más abierta a los mundos interiores, mientras que en la Edad Media la cultura occidental estaba más cerca del mundo simbólico, como se puede ver en la geometría sagrada y la iconografía de sus catedrales. Que hayamos olvidado nuestro conocimiento de los mundos interiores es similar a la quema de libros que ha ocurrido en diferentes momentos de la historia. Por ejemplo, el incendio de la biblioteca de Alejandría, que contenía la sabiduría de cientos de años, o de la biblioteca de los mayas, cuya sistemática destrucción por los españoles hizo que solo sobrevivieran 3 fragmentos de 3000 libros. La biblioteca maya era un archivo de todo su conocimiento sobre el tiempo, su comprensión de los ciclos y la dimensión cósmica del tiempo. La quema de estos libros fue un intento de acabar con todos sus conocimientos, por lo que ya no están presentes. Del mismo modo, nuestro conocimiento acerca de los mundos interiores se ha borrado de nuestra memoria colectiva. Hemos olvidado los mundos interiores tan completamente que incluso hemos olvidado que hemos olvidado.

Todavía existen pueblos que son portadores de esta conciencia, por ejemplo los Kogi de Colombia. Toda su cultura es acerca de la relación entre el mundo interior que denominan Aluna y el mundo exterior. En un momento de crisis externa, la gente mira automáticamente a sus chamanes, a sus sueños y visiones, para localizar el origen del desequilibrio en el mundo interior, de modo que puedan poner todo de nuevo en armonía.

Desde el siglo pasado, se ha producido un resurgimiento de nuestro conocimiento del mundo interior de los símbolos con la obra de Carl Jung, Joseph Campbell y otros. Henry Corbin, un seguidor de Jung, se remontó a la metafísica sufí y las enseñanzas de Ibn 'Arabi sobre la imaginación y el mundo simbólico que existe entre el mundo físico de los sentidos y el ámbito del misterio, el mundo del alma. Este mundo de símbolos e imágenes es tan real en su lugar como el mundo visible que nos rodea. A los 30 años, descubrí que podía viajar a este mundo interior, el mundus imaginalis. Llevé a gente a viajes arquetípicos durante siete años, para trabajar con los símbolos y las energías de una manera similar a los viajes chamánicos. Después, hace unos diez años, desperté verdaderamente al efecto que la cultura occidental estaba teniendo en el mundo interior. En el mundo interior solía haber templos hermosos, lugares de gran valor simbólico. La gente se podía sentir atraída a ir allí para meditar, rezar, ser alimentada y sanada por este mundo interior y sus imágenes numinosas. En este mundo interior podíamos reconectarnos con nuestra alma. Sin embargo, nuestro rechazo colectivo de los mundos interiores y la profanación causada por nuestra cultura materialista han creado un páramo interior.

El mundo simbólico nos permite ir más profundamente dentro de nosotros mismos y de la vida. Es un puente hacia el misterio de lo que significa ser un ser humano, a nuestra naturaleza divina. El budismo tibetano tiene una cultura enormemente rica en sus prácticas rituales, algunas de ellas profundamente chamánicas, que ven el mundo exterior como un reflejo del mundo interior. Su cultura sabe cómo conectar los dos mundos, y conoce la importancia de mantener un puente para que el mundo exterior e interior se nutran mutuamente.

En nuestra cultura actual, tenemos una profunda desconexión de nuestra herencia ancestral del mundo interior y su sabiduría. Es cada vez más difícil ser nutrido por la realidad interior del mundo simbólico y el reino del alma. Para la mayoría de la gente, es difícil entrar en meditación profunda y tener una conexión directa con el Atman, la naturaleza de Buda, el alma, como prefieras llamarlo. Requiere mucha disciplina espiritual y entrenamiento. Para la mayoría de la gente, el mundo simbólico era el mediador. Por ejemplo, en la Iglesia católica, la misa y los sacramentos son una manera de que la persona común y corriente sea nutrida por lo divino, a través de símbolos. Pero cuanto más devastemos el mundo interior, más varados estaremos en un mundo físico de materialismo. La profanación que le está sucediendo al mundo interior es similar al páramo físico que hemos creado en las Arenas Bituminosas de Alberta, y sin embargo, es una tragedia de la que no se habla, casi desapercibida. Desde hace muchos años, esta profanación interior ha sido constante, no se ha informado de ella, aunque creo que la gente lo siente como una cierta ansiedad profunda y pérdida de sentido.

¿Qué es "la pérdida del alma"? Desde una perspectiva espiritual, todos los seres humanos tienen un alma, una naturaleza divina, la chispa que entra en nuestro cuerpo físico para tener ciertas experiencias en este mundo. Podemos llamarlo nuestro destino o propósito único. Cuando Jung dijo: "Encuentra el significado y haz del significado tu objetivo", significa seguir a algo que no pertenece a nuestro condicionamiento o percepción sensorial. Aborda por qué hemos venido a este mundo hermoso, pero sufriente.

En Occidente, en las últimas décadas hemos tenido un acceso cada vez mayor a las enseñanzas y prácticas espirituales, por ejemplo, la meditación y el canto sagrado. Nutren nuestra parte sagrada con luz, energía o presencia. Pero nuestra alma también necesita ser alimentada por el mundo exterior: se ha encarnado en este mundo con el fin de tener ciertas experiencias significativas en la vida. En El Fenómeno Humano, Teilhard de Chardin escribió que "No somos seres humanos que tenemos una experiencia espiritual, somos seres espirituales que tenemos una experiencia humana". Desde el principio de los tiempos, esta relación sagrada con la vida ha sido entendida por todas las culturas indígenas. Sus rituales de la vida cotidiana eran siempre sagrados, y establecían y mantenían una relación sagrada con la creación que los nutría.

Cuando los indígenas Pomo tejían cestos, las mujeres salían y bendecían la hierba antes de cortarla. A medida que tejían sus cestos, ponían las cañas o las hierbas en la boca para humedecerlas, bendiciéndolas. El cesto entrelazaba las partes físicas y espirituales de la vida. Las culturas nativas americanas veían su vida como una comunión con la tierra y el espíritu que los nutría a ellos, pero también nutría a la creación.

Si tu alma se nutre de la vida misma, no necesitas un montón de cosas. En ese caso, sientes la alegría, la belleza y el misterio inherentes a la vida. Por supuesto, la vida todavía tiene luchas y dificultades físicas. A veces no había suficiente comida en estas culturas, pero había una conexión espiritual profunda, eran mantenidos unidos por todo el tapiz de la vida. Hay algo en la creación que podemos llamar una "sustancia sagrada '. Los sufíes lo llaman el secreto de la palabra Kun! (¡Sé!).

Las culturas indígenas sabían cómo cuidar esta sustancia espiritual en la creación, con oraciones, acción de gracias y rituales. No somos solo los guardianes físicos de la creación, somos también sus guardianes espirituales.

Pero en vez de cuidar de la naturaleza sagrada de la vida, hemos abusado y profanado nuestro medioambiente hasta tal grado, que ahora esta sustancia sagrada ha comenzado a disminuir. Si se pierde esta sustancia, entonces un cierto significado de la vida también se pierde. El alma ya no puede ser nutrida por lo sagrado de la creación. La alegría se retira de la vida, su profundo misterio se vuelve inaccesible. A veces se puede ver en un individuo, cuando ha perdido el rumbo, ha perdido el contacto con su alma, por ejemplo en un drogadicto, que una cierta luz de sus ojos se ha apagado. Su vida ha perdido su propósito.

EB: ¿Puede perder una cultura su alma?

LVL: Ha ocurrido en el pasado. Algunas culturas se retiraron, murieron, se desvanecieron, perdieron su propósito. Nuestra cultura occidental, que era propia solo de América del Norte y Europa, se ha globalizado en los últimos 20 años. A nivel global, ahora estamos solamente interesados ​​en el consumismo. Las escasas tribus indígenas, como los de la Amazonía, están siendo empujadas cada vez más hacia la extinción. Los valores del materialismo y la avaricia, donde lo único que importa es la satisfacción de tus deseos egoístas a cualquier costo para el medioambiente, se han vuelto globales, con efectos devastadores. Los pequeños focos de nutrición interior sagrada están siendo empujados cada vez más hacia la periferia. Hagamos lo que hagamos, es cada vez más difícil encontrar una dirección como cultura, porque la chispa ya no está más allí.

Tradicionalmente, se llega entonces a lo que se llama una era oscura espiritual, en la que una cultura ya no puede encontrar su camino. Ya no podemos encontrar significado en el mundo exterior, porque lo hemos tratado tan mal que la luz se ha replegado hasta su mismo núcleo. Nos quedaremos en un desierto materialista donde no hay verdadero propósito o alegría. El lado de sombra es que nos volvemos cada vez más adictos a los fenómenos superficiales, porque no hay nada con lo que reunirse o que nutra el alma.

En las tradiciones espirituales, el mundo exterior siempre refleja los cambios que se producen en la dimensión interior. Así como hablamos de alcanzar un punto de inflexión ecológico exterior, en el que estamos en un territorio desconocido del que no podemos regresar, igualmente nos estamos acercando a un punto de inflexión interior de pérdida de acceso a la sustancia sagrada de la creación.

EB: El punto de inflexión climático se está convirtiendo en un asunto dominante de la ciencia actual.

LVL: Sí, leí en la revista científica Nature el otro día que están empezando a pensar que esto está sucediendo.

EB: Dada la magnitud de la ingeniería social detrás del concepto muy estrecho del yo generado por el consumismo industrial, se podría decir que en el lugar del inconsciente colectivo, la humanidad ahora tiene televisión.

LVL: Sí, el mundo interior se convirtió en un páramo, y la forma de compensarlo fue hacernos cada vez más adictos al materialismo y sus distracciones, porque ninguna otra cosa nos alimentaba.

EB: En los Estados Unidos después de la última guerra mundial, tenían una gran maquinaria de producción industrial. La historia muestra cómo se crearon "necesidades" que la población aún no tenía, y lo hicieron generaciones de graduados en Psicología contratados para desarrollar la publicidad de masas.

LVL: Cuidadosa e inteligentemente aprendieron a manipular imágenes para controlar los deseos del ser humano y crear el mercado de masas. El marketing de masas es una forma de usar imágenes y símbolos para que la gente se haga adicta a comprar cosas. Es patológico.

EB: El sabio budista Sulak Sivaraksa dice que la gente tailandesa conservó su estatus de cultura budista independiente a pesar de la colonización francesa y británica. Pero cuando la guerra de Vietnam comenzó cerca de ellos, su cultura se vio desbordada. El consumismo estadounidense sedujo a los jóvenes a abandonar su herencia cultural por un par de jeans de marca, o lo que fuera.

LVL: Yo estuve en el norte de Tailandia a principios de los años 70. Recuerdo haber hablado con gente de allí. Decían que su país tenía una rica agricultura, y que podían tener dos cosechas al año y vivir muy contentos, con un montón de tiempo para sus festivales budistas. Entonces aparecieron los americanos a causa de Vietnam, diciendo que el país podía tener tres cosechas al año, y así podrían vender el cereal de sobra y comprar cosas. Esto les sedujo. Pero con tres cosechas al año, no tenían el mismo tiempo para las fiestas religiosas, y su civilización profundamente espiritual se volvió poco a poco adicta al consumismo.

EB: Thomas Berry hizo notar que las religiones establecidas nos han fallado, porque no han sido capaces de identificar la toxicidad del consumismo, que se ha convertido en una especie de religión global.

LVL: Yo creo que se remonta a más antiguamente. La Iglesia cristiana en Roma desterró la espiritualidad basada en la Tierra. Esto se vio agravado por su decisión de buscar el poder político antes que el espiritual. Persiguieron a los gnósticos y místicos, y se convirtieron en una institución de poder terrenal. La Iglesia Ortodoxa Oriental mantuvo un conocimiento y tradición místicas, pero Europa Occidental perdió el contacto con lo sagrado. Se necesitó mucho tiempo para que esto permeara todos los aspectos de la cultura. "El sueño de una noche de verano" de Shakespeare es como un lamento por la pérdida del mundo de las hadas, de la magia, de todo un mundo interior a punto de desaparecer.

Por eso insisto en la necesidad de volver a lo sagrado y recuperarlo: algo tiene que nutrir al ser humano. Algo diferente al consumismo tiene que ofrecernos significado. Si no hay alimento del alma, el ser humano se vuelve hacia las adicciones superficiales. La globalización ha permitido al aparato de las empresas manipular más a la gente y destruir más el medio ambiente. Este aparato nos dice lo que queremos, e insiste en que esto es la única manera de encontrar la plenitud. Es una parodia burda de la naturaleza de un ser humano.

Desde la década de los sesenta y setenta en adelante, hubo una afluencia de energía espiritual en Occidente que vino de Oriente. Fue muy significativo para muchas personas que de repente tuviéramos acceso a todo un mundo espiritual que no existía en la generación anterior, a la idea de que podías encontrar una práctica de meditación y un camino espiritual. El movimiento hippie de los años 60 tenía verdadero potencial transformador, pero lamentablemente esta espiritualidad fue finalmente subvertida en "lo que yo puedo sacar de ella en términos de mi propio yo individual".

La Leyenda del Grial es uno de los grandes mitos de Occidente. Cuando Parsifal encuentra el Castillo del Grial, tiene que hacer la pregunta: "¿A quién sirve el Grial?". La respuesta es "El Grial sirve al Rey del Grial". Si no se hace esta pregunta, el ego subvierte la búsqueda proclamando "Todo es acerca de mí". Parece que en Occidente no planteó suficiente gente esta pregunta. La afluencia de despertar espiritual fue atrapada por el ego, subvertida por el desarrollo personal y el movimiento de auto-empoderamiento. Nadie reconoció que la búsqueda debía estar al servicio de la totalidad o al servicio de la humanidad. Para la mayoría de la gente en Occidente, el despertar espiritual se volvió egocéntrico. Perdimos el impulso real y el significado detrás de él. Podría haber tenido un mayor potencial. Como tantas cosas, fue corrompido.

EB: ¿Se apropiaron de ello simplemente los ingenieros sociales de las empresas?

LVL: Cuando empezó, era un estilo de vida alternativo, una manera de escapar a la visión materialista del mundo corporativo. Pero luego se convirtió en algo que vender en el mercado. Una vez que se comienza a vender la espiritualidad, se pierde la posibilidad de un cambio real. Se puede vender El secreto y hacerlo muy bien, aunque en el momento de venderlo, no hay ningún secreto.

Una de las historias favoritas de Jung es sobre las aguas de la vida que manan de una fuente de una ladera. Un pastor va a beber de ella y el agua le cura. Cada vez más gente va a beber de esta agua y les cura. Entonces alguien decide que pueden venderla. Ponen una cerca alrededor de la fuente y empiezan a embotellarla y venderla. Cuando esto sucede, el potencial de curación del agua se retira. No está destinada a ser vendida o comercializada. Pero nadie se da cuenta porque funciona una campaña de marketing muy buena y la gente lo cree. Pero el agua ha perdido su magia, su potencial curativo. Luego, años más tarde, otro pequeño riachuelo aparece en otra colina, en otra tierra con propiedades mágicas. Y así la historia continúa.

Probablemente estamos de acuerdo en que a menos que haya un cambio real en este momento, la humanidad se encamina hacia un futuro incierto y posiblemente catastrófico. Para que un cambio real tenga lugar, se necesita una cierta fuerza para salir del patrón fijo en el que estás. Tradicionalmente, para una persona, esto es lo que sucede cuando te encuentras con un maestro espiritual o sendero. La energía con la que te topas le da lo que necesitas para salir de tu conciencia conducida por el ego hacia una dimensión diferente de la realidad.

Pero colectivamente, todavía estamos atrapados en las garras de una sociedad de crecimiento industrial. La gente tiene una conciencia de la necesidad de un cambio de paradigma, por ejemplo, la sensación de despertar a una conciencia de la totalidad interconectada de la vida, y las ideas que la acompañan, como la Jurisprudencia de la Tierra. Pero no tienen la fuerza para contrarrestar la influencia de las corporaciones globales, que son como las fuerzas de la oscuridad tratando de mantener a la humanidad inamovible en un ciclo autodestructivo. ¿Cómo podemos evolucionar alejándonos de nuestro enfoque en el yo individual separado y yendo hacia una "comunión de sujetos", en palabras de Thomas Berry, donde trabajamos con los demás y con el medio ambiente?

EB: En La conquista social de la Tierra, E.O. Wilson señala que la naturaleza humana es única, ya que se ha generado a través de dos procesos distintos de selección natural (darwinista). El rasgo seleccionado a nivel del individuo era el egoísmo. Los rasgos seleccionados a nivel del grupo fueron la cooperación y el altruismo. Es el individualismo egoísta antiguo, sobre el que la economía industrial y el consumismo han construido su estrecho concepto del yo.

LVL: Para mí, la evolución realmente tiene que ver con la evolución de la conciencia. En Occidente se nos ha atraído a lo largo de este camino hacia la conciencia del individuo, con expresiones maravillosas como la Declaración de los Derechos Humanos, la libertad de expresión, la libertad de religión y demás. Su lado de sombra es nuestra obsesión con el ego y la auto-gratificación.

Este enfoque en el yo personal pertenece a nuestra evolución cultural de Occidente. En la India, por ejemplo, la familia es más central. A finales de mi adolescencia, visité Nueva Guinea, una cultura mucho más primitiva. Ellos realmente no tenían una comprensión del yo personal. Ni siquiera era la familia, sino una conciencia tribal, el ser del grupo. No tenían sentido de pertenencias personales y entonces, después de encontrarse con la civilización occidental, ¡una de las primeras cosas que compraron fue una caja con una cerradura! En Occidente hemos llevado el yo personal casi tan lejos como puede ir. La obsesión con la satisfacción del ego se ha apropiado incluso de la espiritualidad: es mi viaje interior, mi satisfacción, mi alma. Es una abominación. El yo personal es en realidad el Yo universal.

Toda la evolución del planeta ha experimentado cambios, por ejemplo de células individuales a formas multicelulares. Cuando se llega a un cierto punto, hay un cambio evolutivo. El próximo paso en el camino evolutivo de la conciencia, por lo que yo puedo ver, es que el individuo se relacione con el todo, con la unidad de la que somos parte. Entonces nos damos cuenta de la unidad global que ya existe a nuestro alrededor. Cuando los astronautas vieron por primera vez el mundo como una sola entidad desde el espacio, y trajeron las imágenes, se nos dio un símbolo especial. Somos un todo. Somos unidad.

¿Qué nos llevará a obligarnos a cambiar? Hemos llegado a un punto crucial. Como dices, nos hemos vuelto cada vez más reducidos hasta que nosotros mismos nos hemos encajonado en la destrucción a un ritmo alarmante del ecosistema que sostiene nuestra vida, No podemos volver a la conciencia indígena de unidad instintiva con el medioambiente. No podemos volver a ser cazadores-recolectores. Pero de alguna manera tenemos que entrar en interrelación con el todo.

Durante muchos años pensé que teníamos un conocimiento suficiente de nuestro potencial humano, y que podíamos hacer que este cambio sucediera. La gente hablaba del "centésimo mono" como un modelo de despertar colectivo. Algunos siguen creyendo que estamos en la cúspide de un despertar espiritual global. La otra cara de la moneda es que tal vez tengamos que llegar a una crisis de proporciones globales tan inauditas que la humanidad se vea obligada a entrar en la siguiente fase de la evolución cultural. La pesadilla del materialismo, donde solo podemos ser satisfechos por medio de más cosas, nos aprisiona. Tenemos un pequeño atisbo de crisis en la crisis financiera existente, pero eso es solo una muestra de lo que sería una extensa crisis global.

EB: Un biólogo preguntaría si el Homo sapiens está ideando su propia extinción.

LVL: Eso era lo mencionaba Thich Nhat Hanh, ¿no?

EB: Él rompió el tabú. Ahora parece probable que vamos a sobrepasar un aumento de 2 grados Celsius de la temperatura media global. Algunos expertos científicos incluso han discutido adaptarse a un planeta que esté a 4 grados Celsius más caliente a mediados de siglo, es decir, mucho más allá del punto de inflexión del calentamiento fuera de control. Al igual que a la mayoría de las formas de vida, a los seres humanos les resultaría extraordinariamente difícil sobrevivir un descenso evolutivo tan rápido. Pero nuestra tendencia psicológica a negarnos a aceptar puede ser manipulada para bloquear un debate significativo.

LVL: Los sufíes lo llaman olvido.

EB: James Hansen, el eminente climatólogo, dijo que el cambio climático es como una gran colisión de un asteroide con la Tierra. ¿Por qué no actuamos? Porque las compañías petroleras y los políticos corruptos nos engañan. Es un triunfo de la propaganda.

LVL: Hay dos cosas que me vienen a la mente cuando dices eso. La primera es la idea de que muchas personas han estado expresando, que tenemos que cambiar la historia o cambiar el sueño. Estamos completamente atrapados por el sueño que las empresas han creado para que nosotros vivamos en él. Lo llamo la pesadilla del materialismo, el sueño que atrapa a la humanidad y la gente de todo el mundo. Hay cientos de millones de personas en China y la India que se sienten ahora atraídos por esta pesadilla, consumiendo más cosas tan rápido como pueden Y el planeta no tiene suficientes recursos para sostener esto. De alguna manera tenemos que cambiar el sueño colectivo en el que está atrapada la humanidad.

Cuando hablas de la posible extinción de los seres humanos, resuena realmente en mí. Si el ser humano viene a este mundo con el fin de tener experiencias que alimenten su alma, y no encuentra en él ni significado ni una conexión con lo sagrado, entonces ¿cuál es el propósito? Las famosas palabras de Macbeth vienen a la mente:

El mañana y el mañana, y el mañana
se desliza de día en día con pasos pequeños
hasta la última sílaba del tiempo registrado…

Es una historia
contada por un idiota,

llena de ruido y de furia,
que no significa nada

Si este mundo no tiene alimento para el alma, no tiene sentido estar aquí. Que se refleje en una extinción exterior de las especies, no tiene importancia en un sentido espiritual profundo: la vida desde el punto de vista del alma no tiene entonces ningún propósito. Yo lo llamo el síndrome del fantasma hambriento.

Nosotros parecemos caminar, correr o ser arrastrados hacia ese precipicio. Creo que hay una dimensión interna de la crisis exterior: nuestro olvido del carácter sagrado de este mundo. ¿Se puede subsanar en el último momento? ¿Qué podría repararlo? El místico cree finalmente en la gracia de Dios, que es inherente al ser humano y el mundo, algo que está más allá de todos los patrones autodestructivos. La cuestión es si vamos a despertar a esta otra dimensión de nosotros mismos con tiempo suficiente para cambiar. Siento una profunda tristeza en mi corazón cuando veo lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos y al planeta.

EB: Un biólogo evolutivo podría decir que parecemos ser un experimento fallido.

LVL: Bueno, a los seres humanos se les dio la responsabilidad de este planeta y no estamos cumpliendo con ella. Esa es una forma muy básica de decirlo. Sin embargo, tal vez haya una oportunidad. Thich Nhat Hanh habla de las campanas de la atención plena (mindfulness). Tal vez hay una posibilidad de que podamos despertar. Si no fuese así, ¿por qué tú y yo estamos teniendo esta conversación? ¿Por qué nos sentimos impulsados ​​a hablar de lo que está sucediendo y también ser portadores de la conciencia de lo que está sucediendo?

Es mucho más fácil en algunos aspectos simplemente permanecer dormido. Pero hemos sido llamados a estar despiertos. Tú has sido llamado a hacer esta página web, a llevar esto a la conciencia. Tal vez hay algo dentro de nosotros mismos, en el mundo, que está luchando por llegar a despertar. Tenemos que responder a esa llamada, a ese dictado. Por eso me siento impulsado a tratar de articular esto con mayor claridad. Cuando en meditación profunda veo tales cosas dolorosas sucediendo en los mundos interiores, una parte de mí no quiere sacarlas de la meditación. Es tan doloroso reconocer lo que estamos haciendo. Pero algo me impulsa a traer esa conciencia a la vida cotidiana, a compartirla, como si hubiera algo de luz queriendo despertar. No es mi luz o tu luz, sino la luz de la totalidad, de algo en la vida que está luchando por su propia supervivencia.

EB: Supongo que la esperanza es la fuerza de una nueva idea sagrada. Si miras a tu alrededor en el mundo de las artes, hay un gran abismo entre la ciencia y las artes. Mientras tanto, las artes visuales son en su mayoría un reflejo de la tierra baldía. La cultura de masas es nihilista.

LVL: Sí, lo es. No alimenta al alma, que es lo que el arte se entiende tradicionalmente que el arte haga, desde las pinturas rupestres mágicas en el sur de Francia al gran arte del Renacimiento. Toca el alma y nos recuerda lo que es sagrado en nosotros mismos y en la vida. Hemos perdido eso. Todo lo que uno puede hacer es tratar de lograr hacer sonar una nota, y tal vez se pueda escuchar.

EB: ¿Ves algún signo o cambios esperanzadores?

LVL: Tengo dos nietos, de 7 y 9 años. Veo esperanza en ellos, porque puedo ver que pertenecen al futuro, y están tan llenos de vida, alegría, emoción, risas y lágrimas. Siento que no pertenecen a un mundo que se está muriendo. Ellos me dan esperanza. Pero al mirar alrededor, al leer las noticias… ¿Logrará algo otra conferencia mundial? Es poco probable, ya que la humanidad en su conjunto parece haber decidido lo contrario.

Al final de la última obra de Shakespeare, La Tempestad, cuando Próspero ha completado su misión, tiene la intención de romper su bastón mágico y ahogar su libro mágico, diciendo :"Y mi final es la desesperación, a menos que sea socorrido por la oración". Mi mayor esperanza está en la oración. Rezo para que lo divino nos pueda ayudar a redimir a este mundo increíblemente hermoso. No creo que los seres humanos puedan hacerlo solos. Hay una enorme tristeza por lo que hemos hecho y seguimos haciendo. Pero siempre hay esperanza, porque la veo en los ojos de mis nietos, y ellos pertenecen al futuro.