The Golden Sufi Center

Una Entrevista con Llewellyn Vaughan-Lee

por Mariana Caplan

Esta entrevista apareció publicada en el reciente libro de Maria Caplan, Do You Need a Guru: Understanding the Student-Teacher Relationship in an Era of False Prophets (book is available only in English). (¿Necesitas verdaderamente un gurú? Entendiendo la relación maestro-estudiante en una era de falsos profetas).


P: El tema que estoy tratando en mi libro intenta profundizar la cuestión de la autoridad espiritual y el discipulado.

LVL: Serás totalmente malentendida.

 

P: Quisiera ayudar a esclarecer este tema desde una variedad de perspectivas, para poder aumentar la probabilidad de brindar un mayor entendimiento en esta materia.

LVL: ¡Estoy seguro que eso es lo que quieres! ¿Te estás proponiendo escribir un libro de seis volúmenes? Verás, en Occidente se ha hecho muy complicado porque se entiende la autoridad espiritual desde niveles equivocados. La dificultad para mí al hablar de esto, es que personalmente nunca lo experimenté como un problema. Conocí a la Señora Tweedie cuando tenía diecinueve años. Cuando tú encuentras una autoridad espiritual verdadera, algo en ti se doblega. Siempre fui un rebelde en la escuela y nunca acepté ninguna autoridad, y me metí en un montón de problemas a causa de esto, por lo que me extrañó un poco encontrarme sorpresivamente en la presencia de alguien a quien obedecería incondicionalmente en todo lo que me pidiese. Pero algo en mí sencillamente se doblegó y acepté sin más ni más su autoridad.


P: Sin embargo, la gente tiene miedo de consentir con tal relacionamiento por temor a que se abuse de ellos de una forma u otra.

LVL: Un maestro verdadero es totalmente libre y quiere darte libertad, y por eso no tiene interés en imponer su voluntad sobre la tuya. Él o ella ni siquiera tienen voluntad propia alguna porque su voluntad es la Voluntad de Dios.

Lo que no se entiende es que un maestro real nunca va a amenazar el libre albedrío de un ser humano porque él o ella saben que es un regalo de Dios. Un maestro verdadero nunca va a forzar a nadie a hacer algo contra su voluntad porque ellos respetan la libertad del ser humano. Antes de que un maestro ponga a prueba a un ser humano, el estudiante debe dar permiso de ser examinado. Él o ella tiene que decir “sí”. Esto es así, porque hay ciertas cosas que no se pueden hacer a un ser humano espiritualmente, sin que el estudiante haya dicho, “sí, haz conmigo lo que debas hacer”.


P: ¿Por qué no puede hacerse sin permiso?

LVL: El ser humano va a ser dado vuelta completamente de adentro hacia afuera, como la ropa, va a ser chamuscado hasta las ascuas, y un maestro no puede hacer esto a alguien sin que ese alguien haya dicho “sí”. Ellos no tienen derecho de hacerlo. Porque todo el mundo es libre. El discípulo, en cada estadio del camino tiene una elección: ¿quieres continuar o no quieres continuar? El maestro esta allí para abrir tu corazón, para destruirte y entregarte de alimento a los leones del amor. Pero no todos quieren eso. Muchos prefieren argumentar sobre dinámicas de autoridad. Es tan irrelevante y trivial…

Hay algunas almas que vienen a este mundo ya entregadas a Dios. En ellas, el deseo de estar con Dios es superior a cualquier deseo humano. Pero esas personas son raras. La mayoría de la gente dice que quiere pero no quieren. Esta es la lucha en el camino espiritual. ¿Quieren o no entregarse a Dios? ¿Desean el mundo? ¿Buscan un romance? ¿Quieren todas las ilusiones que se les aparecen? El maestro debe respetar el libre albedrío en relación a todos estos temas.


P: El libre albedrío del que hablas me parece muy diferente de la libertad del maestro. ¿Es realmente libre o es tan sólo una función mecánica?

LVL: Tu tienes la opción de decir sí a Dios o de decir sí a tu ego. Y es una elección muy específica. He visto gente elegir sin saber necesariamente qué habían elegido, pero yo sí lo vi. Rápidamente se van deslizando fuera del sendero espiritual, y súbitamente están de nuevo en el mundo. Tal vez se les dé algo que desearon siempre, como una nueva carrera, o un nuevo amante en sus vidas, y ellos no saben que han dicho que no, pero lo han hecho. Ellos tenían que elegir.


P: ¿Aun si no supieran que tenían que elegir?

LVL: Lo saben en algún lugar de ellos mismos. Depende de cuán fuerte sea la añoranza en un ser humano y de cuánto este sentimiento los empuje desde dentro. Se dice que ni siquiera en la última iniciación, el maestro sabe qué elección hará el discípulo. Él podrá decir sí, o podrá decir no. Esto debe ser así.

 

P: ¿Cuál es la función del maestro?

LVL: La gente comete el error de pensar que el poder espiritual es decirle a alguien lo que tiene que hacer. Pero el poder espiritual es ser capaz de tomar un alma humana y devolverla a Dios. Es tener la autoridad de trabajar con el alma de un ser humano, trabajar en los lugares secretos del corazón que pertenecen únicamente a Dios. Esa es la autoridad verdadera. Y requiere de una tremenda humanidad.

En Occidente, la individualidad es muy importante y la proyectamos en la relación con el maestro y hacemos un lío. Se nos mezcla todo y nos confundimos, y luchamos con demonios imaginarios, pero el maestro no quiere nada del discípulo, porque el maestro es libre. ¿Cómo podría un maestro querer algo del discípulo? Si esto sucediera, es que ellos no son maestros porque no son libres. Sin embargo, el discípulo proyecta en el espacio vacío que es el maestro todos sus problemas psicológicos. El estudiante encuentra algo que el maestro dijo y con lo que está en desacuerdo; luego discuten, y el discípulo se aleja diciendo: “el maestro dijo esto y aquello”. Tal vez el maestro lo haya dicho o tal vez no. Realmente no importa. El discípulo tiene la oportunidad de desplegar todos sus dramas, todos sus problemas psicológicos, y algunas personas se quedan estancadas en la psicología de todo. He visto cómo sucede. Y está bien, porque los seres humanos son libres.

Aquellos que no se van, comienzan a observar que por debajo hay algo más, y empiezan a encontrar lo que hay allí. Se acercan un poquito más a sí mismos, a su naturaleza verdadera. Ellos suben unos pocos escalones más en el sendero espiritual mientras el maestro observa.

 

P: ¿Cómo manejas las proyecciones psicológicas sobre tu persona?

LVL: Descubrí que a la gente le gusta jugar “juegos de poder” conmigo, pero también aprendí que “se necesitan dos para bailar el tango”. Si yo no participo, no hay juego, y la persona se queda sola persiguiendo su propia sombra. Yo tengo otras cosas que hacer con mi tiempo. Mira, la relación del maestro con el discípulo es tan sólo de amor. El amor está presente desde el principio y el amor está presente al final. Como maestro, tú ves el potencial de realización del discípulo. Y no hay interés alguno en jugar jueguitos de autoridad. Ocasionalmente, necesitas ser un poco duro para despertar algo en el estudiante. Algunas veces este mejora enseguida, pero otras veces no, esto depende de él o ella. Si no quieren continuar siendo estudiantes, ellos siempre pueden irse. A veces vuelven después de un par de meses o un par de años. A veces no vuelven más, y eso está bien, también.

 

P: Cuéntame de tu maestra.

LVL: Yo pasé directamente de un internado inglés de clase media-alta, a meditar a los pies de una mujer intoxicada con Dios. Y me quedé allí. Era mi única realidad. Mi mujer y yo vivimos en la misma casa con la señora Tweedie, Mrs. Tweedie, por diez años, y ella siempre estaba actuando bajo las “órdenes” de su maestro. En pocas palabras, compartimos la casa con alguien que vivía “bajo órdenes”. Y nunca hubo cuestionamientos. No podríamos haber vivido allí si no hubiéramos saltado en el momento que se nos decía que saltásemos. Estoy tratando de decir que la autoridad verdadera no se cuestiona.


P: ¿Cómo debiera trabajar un estudiante?

LVL: Es diferente para cada uno de nosotros, y es un misterio también. En el momento en que uno trata de cristalizarlo, es como con un sueño o con una mariposa. En el momento que tratas de agarrarlo, se fue. ¡La vida espiritual está viva! Un día es así y otro día es de otra manera. Los sufíes dicen que tiene que ver, más que nada, con la actitud interior. No hay rigidez. Esta es una de las razones por la que se hace tan difícil para la gente en Occidente. Quieren que se les diga lo que tienen que hacer. Quieren permanecer siendo niños, y entonces proyectan al padre o a la madre en el maestro. Esto creará a la larga un inevitable conflicto de autoridad y todo tipo de dinámicas interesantes.

Pero la vida espiritual no es eso. Se trata de tomar el hilo dorado del destino propio, y buscar los signos de Dios a nuestro alrededor. Buscas los signos ocultos en ti mismo, en el mundo exterior, escuchando tus sueños, tus intuiciones, en los libros que llegan a tus manos, lo que dice y lo que no dice tu maestro. En el momento en que intentas cristalizar el sendero espiritual en las reglas del mundo, lo has perdido. Porque el único propósito del camino espiritual es alinearse con algo que no es exactamente de este mundo, cuya vibración es mucho más rápida que las vibraciones del mundo, y que no se queda atrapado en esquemas cristalizados.

 

P: Dada la ambigüedad de todo, ¿cómo debe proceder el estudiante?

LVL: Uno atrae las experiencias que necesita. Uno aprende lo que necesita aprender. Si precisas aprender a ser engañado por un charlatán, un charlatán ha de engañarte. Aprenderás algo y luego continuarás tu camino. Y la próxima vez, si tu karma lo permite, encontrarás un maestro verdadero. Es muy simple. Es la actitud lo que interesa. La luz del Yo superior o Ser, te guiará hacia donde tengas que ir. Si tu actitud es correcta, entonces verás lo que necesites ver. Tendrás las experiencias que precises tener. Ese es el modo en que sucede. Es la actitud del discípulo lo que importa.

 

P: ¿Podemos lograrlo sin un maestro?

LVL: No puedes hacerlo solo. Necesitas cierta energía que los sufíes llamas la gracia del gurú para alcanzar la Verdad. Se coloca en el corazón, es dada a los órganos de conciencia superior. Eso es lo que hace el maestro. El maestro se asegura de que lleves una vida que no interfiera con este proceso interior de modo que puedas desarrollarte, ponerte en contacto y despertar a tu conciencia superior. Eso es todo.

Aquellos que quieran encontrar el camino a Dios, encontrarán el camino a Dios, porque Dios quiere que ellos encuentren el camino. Incluso si esto no es aparente. Aunque no sea visible al principio. Él les dará pistas. Les pondrá señales. Hablará a sus corazones. Ese es el modo en que sucede y como ha sucedido siempre, desde el principio de los tiempos. Y no puedes convencer a nadie de esto, porque uno o tiene la experiencia directa y sabe que es verdad, o no. Es como tratar de explicar el efecto de la borrachera a alguien que nunca ha probado el vino. No puedes. Tal vez hasta escribas libros sobre el tema, pero la experiencia de la borrachera es diferente. Cuando meditas a los pies de un verdadero maestro espiritual, aunque no sea maestro, algo dentro tuyo sabe. Y no puedes explicar cómo o por qué. La mente podrá argumentar contra esto, y la personalidad podrá defenderse de ello, pero es real, y uno sabe que es verdadero.

 

P: Mientras que el sendero que describes parece estar bastante libre del razonamiento lineal y de éticas convencionales, la calidad de entrega que sugieres pareciera implicar acciones muy específicas de acuerdo a “la voluntad de Dios”.

LVL: Si, es cierto que la ética en este sendero espiritual es extremadamente alta. Ni siquiera se te permite, por ejemplo, tener una silla si no la usas—se lo considera robo. Si te quedas con un libro de la biblioteca por más tiempo del indicado, se lo ve como robar. Tal vez algún otro lo necesite más que uno. No se te permite comer más de lo necesario porque aun los gusanos podrían aprovecharlo. Pero estas éticas no son impuestas. Nadie te dice que debes comportarte de una manera u otra. No hay nada escrito. Sin embargo, se transforma en una forma de vida, cada vez te vas enredando menos en la densidad de este mundo, y te liberas. Después uno tiene más tiempo de estar con su Amado, Dios. Las cosas del mundo ya no te agarran tan fuertemente, y de algún modo, te causan menos placer. Tú sabes, cuando has meditado realmente, te sientes tan pleno…Es por eso que todos los juegos de poder me parecen raros. ¿Por qué alguien querría meterse en extrañas dinámicas de poder cuando podría meditar y estar con su Amado? ¿Por qué?


 

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