The Golden Sufi Center

La Red de Luz
Publicado en la revista Light of Consciousness Journal, 2003

Llewellyn Vaughan-Lee

La
Tierra
eleva su copa al sol
Y la luz—la luz
es vertida.

— HAFIZ


Durante las últimas dos décadas, una red hecha de la luz de los amantes de Dios comenzó a formarse alrededor del mundo. Esta trama de luz es el receptáculo interno de la conciencia del futuro o conciencia unitiva, que está siendo dada a la humanidad.

Una red de luz y amor ha sido creada alrededor del mundo. El objetivo de esta red o tejido es ayudar a la humanidad y al planeta en el próximo estadio de su evolución, auxiliando al mundo a despertar a su naturaleza divina. Para que una transformación o despertar verdadero y perdurable tenga lugar, se necesita crear un recipiente interno. Esta red de luz es el receptáculo interior para la conciencia del futuro, una conciencia que está siendo entregada a la humanidad.

El trabajo espiritual toma muchas formas de expresión. Conocemos el trabajo de purificación interior, las devociones del corazón, la práctica de meditación. Mediante el trabajo individual interno nos alineamos con nuestra naturaleza divina y gradualmente despertamos a una verdad más profunda que se halla oculta dentro de nosotros. Hay también otra dimensión del trabajo espiritual que hasta el momento ha permanecido casi totalmente secreta y conocida tan sólo por los iniciados. Este es el trabajo que los individuos y los grupos espirituales realizan en los planos o mundos internos, ayudando a la humanidad desde el interior mismo. Del mismo modo en que un ser humano está rodeado de un aura de luz y energía, también el planeta está rodeado de una estructura de luz. El equilibrio de la energía en esta estructura ayuda a mantener la vida en el planeta. Los místicos siempre han colaborado con la luz, por ejemplo reflejándola en los lugares donde hay demasiada oscuridad o manteniendo concientemente un espacio abierto con el recuerdo de Dios, permitiendo así que la gracia fluya dentro del mundo.

Los efectos del trabajo de luz se hicieron casi palpables luego del ataque terrorista del 11 de septiembre. En ese entonces, tanto individuos como grupos de todo el mundo meditaron y oraron, ayudando así a reparar la trama interna de la vida que había sido desgarrada por la violencia de la terrible tragedia. Uno podía sentir la cobertura de amor y devoción que se creó gracias al trabajo realizado por todas las almas que se ocuparon de esta tarea.

Grupos espirituales e individuos siempre han trabajo en los mundos internos, llevando amor y luz a donde se necesita. Por medio de sus plegarias, devociones y otras prácticas ellos colaboran con el trabajo, en forma consciente o inconsciente. Tradicionalmente Sus amantes y los awiliyâ, los amigos de Dios, cuidan del bienestar del planeta, “manteniendo la vigilia sobre el mundo y por el mundo”. La mayoría del trabajo espiritual ocurre en el nivel del alma y se oculta de nuestra conciencia diaria, aun de aquellos que están directamente ligados a esta tarea. Es difícil para la mente comprender niveles de realidad más allá de nuestra percepción inmediata, y a menudo es mejor para el ego no saber que estamos haciendo. La inflación o agrandamiento psicológico es algo de lo que nos tenemos que cuidar todo el tiempo.

Sin embargo, ahora hay necesidad de que los buscadores espirituales sepan un poco del trabajo que se está realizando en los mundos internos. En Occidente, hemos identificado el trabajo espiritual excesivamente con el camino interno individual o con actos de servicio externo. Necesitamos reconocer que somos parte de un grupo de amantes espirituales que están ayudando al mundo a venir a la vida con amor, trabajando desde adentro para redimir un mundo que ha sido profanado con el materialismo y el olvido de Dios.

Durante las últimas dos décadas una red hecha de la luz de los amantes de Dios comenzó a crearse alrededor del mundo. Cuando vislumbré esta trama por primera vez, me quedé absorto tanto por su belleza como por su propósito. Escribí:

Los amantes de Dios están realizando un mapa hecho de puntos de luz…En este momento, Sus amantes están siendo posicionados alrededor del planeta. Algunos de ellos ya se han posicionado. Otros se están mudando a lugares físicos determinados, al mismo tiempo que los corazones de algunos buscadores están despertando a este propósito velado. Lentamente, este mapa se está expandiendo y en algunos lugares importantes hay un mayor número de místicos constituyendo conjuntos de puntos de luz. Ciertos grupos espirituales se han formado o se están fundando actualmente, para contener a estos conjuntos de personas y permitir que actúen como centros dinámicos de luz.

Cuando este mapa de luz alrededor del mundo este íntegramente constituido, será capaz de contener y transformar la estructura energética del planeta. Tiene el potencial de ser el lazo que permitirá al Alma del Mundo, el anima mundi, ser impregnada con una conciencia superior a la actual. Los corazones de los amantes de Dios forman parte del corazón oculto del planeta. A medida que el mapa se va formando, sus corazones pueden abrir el corazón del mundo. En este período cósmico, el planeta se esta alineando con su fuente interna, dejando que el mundo sea infundido con una cierta energía cósmica que podría acelerar dramáticamente la evolución del planeta. Si el corazón del mundo se abriese, podría recibir esta frecuencia de energía cósmica e implantarla directamente en el corazón de la gente. Permitiría alterar la vida de los seres humanos mucho más de lo que podemos imaginar. Es para colaborar con esta apertura del corazón, que muchas almas experimentadas y viejas, han encarnado en este tiempo específico y están trabajando juntas.

A través de los años, la red de luz y amor se ha hecho más definida, interconectada y está cubriendo más plenamente al planeta. He visto el arribo de esta energía, en sueños y en visiones de algunos amigos, expresando una nueva imagen de unicidad divina que existe ahora en el planeta. Una amiga tuvo un sueño en el que ella era parte de una membrana de luz y amor que cubría el mundo entero. Otro amigo soñó que “alrededor de la tierra hay una hermosa red del luz donde todo se mueve, como si fuesen pequeñísimas estrellas y soles. Estaba fascinado con la armonía que había en tanta luz y movimiento y tan pocas coaliciones”.

Una compañera de sendero tuvo una visión en la que vio “una trama entretejida dorada gigantesca, compuesta de círculos u octógonos, cada círculo perfectamente fundido en el siguiente. Supe que esta red acaba de venir a la existencia como un todo, o como una parte de un todo. Recién ha sido creada, y es descomunalmente poderosa”.

Y otro compañero de viaje describe una imagen similar que vio durante meditación: “vi una red dorada casi esférica sobre una negrura total. Estaba hecha de un hilo de oro extremadamente fino, y las hebras que llegaban al centro estaban en algún punto dobladas o torcidas formando unos símbolos de escritura arábiga que no pude leer. Sin embargo, de algún modo supe que tenía que ver con los aspectos de Dios. El centro era un círculo u octógono vacío. Las fibras que cruzaban los radios de la esfera no tenían escritos. Sólo eran los rayos los que llevaban los aspectos de Dios”.

Todos estos sueños y visiones llevan consigo una cualidad de luz y totalidad, y una energía que vive con la unicidad de la divina presencia. Y ellos han tenido la sensación de que algo esta viniendo a la existencia, de que algo está llegando a los límites de la conciencia. Los místicos siempre han trabajado en los límites de la conciencia, donde nueva vida llega desde lo increado y amorfo, de la Nada, a la manifestación. Ellos están familiarizados con una vastedad inconmensurable, océano infinito, desde donde el amor fluye hacia el mundo. Es aquí, al borde del más allá, donde se producen los primeros cambios, y es en este lugar donde la nueva energía se halla dinámicamente viva fluyendo dentro de la creación.


LA CONTRIBUCIÓN DE LO FEMENINO

El receptáculo para este despertar global ha sido creado, pero necesitamos traer la energía dinámica de la Unicidad, o energía unitiva, a nuestra vida diaria. La red de luz necesita enraizarse en el mundo y cubrir la estructura física del planeta. En estos momentos, no podemos acceder a ella en forma directa; pero podríamos hacerlo si nos alineamos con lo que es Real, con la Verdad, y vivimos en el mundo desde el lugar de la unicidad, trayendo luz a la densidad de nuestro planeta. Las mujeres tienen un rol específico en esta labor, porque sus cuerpos contienen dentro de sí una fuerza creativa que une la materia y el espíritu. Este principio creativo permite que lo interno fluya hacia el exterior naturalmente, alimentando lo que hemos olvidado, con la luz y el amor de la divinidad.

Como parte del misterio sagrado de la creación, lo femenino está siempre en sintonía con la Unicidad, con la interconexión de la Totalidad de la vida. Mientras la resplandeciente luz de la conciencia masculina destaca a cada objeto en forma clara y separada del resto, la conciencia femenina es más difusa, más oculta, apreciando los patrones de relacionamiento que los conectan. El aspecto femenino tiene una comprensión instintiva de estas relaciones, de cómo están hechas, de cómo se han dañado, torcido y destruido, y de cómo pueden repararse.

Cada mujer lleva esta sabiduría dentro de ella. Ella siente el pulso de la vida tan íntimamente como siente el fluir de la sangre pulsando por sus venas. Su conocimiento no es abstracto sino experimentado en su propio cuerpo de un modo que es inaccesible a los hombres. La esencia espiritual de este saber instintivo es la luz de la conciencia unitiva que ella lleva en las células de su ser. Esta luz no está presente en el cuerpo del varón. Un hombre sólo puede acceder a dicha luz una vez que ha transformado su naturaleza instintiva, para lo que se le dan prácticas espirituales. Una mujer, en cambio, recibe esta cualidad de luz desde el principio, es una parte natural de su ser.

La divina conciencia femenina se ha mantenido secreta por largo tiempo, relegada por siglos de abuso y rechazo, velada aún del conocimiento conciente de las mismas mujeres. A pesar de esto, ellas aun la llevan en sí mismas, y ahora ha llegado el momento de que la hagan conocer. Porque si esa luz arribara a la conciencia, entonces podría viajar por la red de conexiones, despertando centros de conciencia dentro de toda la humanidad. Los seres humanos tendrían acceso a la sabiduría, poder y amor que se necesitan para dar el próximo paso en su evolución espiritual: aprendiendo a funcionar en unicidad como una totalidad dinámica interrelacionada. Sin este despertar, los patrones de flujo energético alrededor del planeta continuarán dormidos o funcionarán a un nivel más bajo, y una vez más la humanidad habrá perdido una oportunidad.

La Tierra ha estado gimiendo y la mujer ha escuchado su llanto, ha sentido sus lágrimas. Las mujeres pueden reconocer la profunda pena y dolor de las heridas de la tierra, y pueden en sus corazones ofrecer el sufrimiento a Aquel que es la fuente de todo dolor y de toda felicidad. “Dios entra por la herida”, y la sanación puede llegar a través de la herida de la tierra; la conciencia de amor divino puede infundirse tanto en los lugares ocultos del planeta como en los cuerpos de las mujeres. El amor puede unir los dos mundos de un modo que no ha sucedido hasta el momento. Mediante esa conexión puede emanar la Gracia activada en los cuerpos de aquellas mujeres que ya han ofrecido y santificado tanto el sufrimiento de la tierra como el suyo propio. El significado y la magia que yacen en el centro de la creación, el secreto de la palabra Kun! (Ser!) puede venir a la existencia.

El Alma del Mundo está llorando, esperando ser escuchada, pero únicamente aquellos que han sufrido pueden entender completamente su clamor. Si las mujeres pudiesen llegar a comprender la dimensión sagrada de su penar y del penar del planeta, si ellas pudieran ver que todo es parte del misterioso destino del Alma del Mundo, si pudiesen ver más allá de su amargura y enfado personal y aceptar este destino más vasto, entonces las fuerzas de la vida podrían fluir de un nuevo modo. La impresión de Su fisonomía llegaría ser visible en Su mundo y la gloria de Su Unicidad se conocería, y una vez más la vida sería sagrada.


El LAZO DE UNIÓN DE AMOR

En un sueño, una ventana se abre y una paloma vuela hacia la ventana, llevando una nota en sus pies. De hecho la paloma está volando sobre el mensaje, la carta la está llevando a ella. Fue escrita por dos niños de Oriente cuyos padres se han separado, uno continúa viviendo en Oriente, y otro en Occidente. Los pequeños desean que sus padres se vuelvan a reunir. La carta acarrea un clamor muy profundo lleno de una increíble nostalgia.

Es nuestro propio llamado y nostalgia clamándonos que curemos la separación de lo femenino y lo masculino, del Este y del Oeste, y más aun, que creemos una nueva conexión o lazo entre pasado y futuro, entre lo desconocido y lo conocido, entre la divinidad y el mundo, para poder dar el próximo paso en nuestra evolución. Es tiempo de dejar atrás los antagonismos, como el barco deja la costa detrás de sí. Únicamente la vida y el amor pueden guiarnos, todas nuestras creencias y convicciones tan sólo constelan conflictos más peligrosos todavía. Ciertas corrientes nuevas han llegado cerca de la costa para llevarnos en la travesía, y podemos dejarlas que nos lleven. Además hay una urgencia de que hagamos este viaje, a pesar de que los eventos se desarrollarán en su propio tiempo y ritmo.

Vivir este sueño de reconexión demanda coraje y una pizca de imprudencia. Nos sentimos inseguros, incómodos, de hecho es así como debiéramos sentirnos en el comienzo de tal aventura. Pero sólo cuando vivimos la aventura completamente, sin excusas, es que podemos reclamar lo que nos está esperando. El más allá nos está llamando, ha enviado sus emisarios de ambos, luz y oscuridad. Nada es seguro, sin embargo hay magia esperando ser activada, muchos sueños pueden ahora hacerse realidad.

El significado de este evento será diferente para cada uno de nosotros, porque dar el próximo paso requiere que vivamos nuestra individualidad. Se nos pide que nos comportemos como adultos, decididos a tomar nuestro destino y el destino del planeta en nuestras manos. Las mujeres, cada una a su propio modo, serán llamadas a dar un paso hacia la luz de una nueva conciencia, a reconocer y santificar el sufrimiento propio y el de la tierra, y hacer conocer su más profunda sabiduría. A los varones se les pide que dejen sus jerarquías de poder y dominio, y que hagan lugar para que la sapiencia femenina de conectividad se manifieste en nuestras vidas. Entonces, la luz de la conciencia unitiva podrá abarcar totalmente la red de conectividad de la vida y nuevos centros de conciencia podrán abrirse. Un nuevo lazo de amor se forjará mediante los corazones de toda la humanidad, el corazón de la tierra se abrirá, los dos mundos se unirán…Y el futuro nacerá.

Y sin embargo, el futuro ya ha nacido. Nosotros somos la conexión de amor; nosotros somos el corazón del mundo; nosotros somos el futuro. Pero no lo vemos. Y no lo veremos hasta que demos un paso fuera de las sombras del pasado. Significará dejar atrás todo lo que consideramos preciado, dejar todos nuestros enganches y ataduras con lo que se está muriendo. Y no nos será fácil. En momentos de transición las ilusiones de la era previa se cierran ferozmente a nuestro alrededor; nuestras adicciones y hábitos se prenden de nosotros más fuertemente que nunca. Las fantasías de una era que muere son muy peligrosas, porque llevan la fuerza de todos nuestros deseos incumplidos, de todo aquello que nunca llegó a hacerse realidad. ¿Estamos realmente preparados para dejar de lado todo lo que queríamos para nosotros? ¿Estamos preparados a dar un paso hacia lo desconocido, vacíos y limpios de toda atadura, sin esperar nada? Porque esta es la única forma de dar el paso que se nos pide que demos, vivir la Unicidad del amor de Dios en este mundo.

También hay fuerzas que se oponen a este nuevo despertar, que quieren mantenernos agarrados a sus estructuras de poder, esclavizándonos con deseos de avidez, codicia e interés propio. Ellos han contaminado hasta la arena espiritual, donde se estimula el auto-perfeccionamiento en vez del servicio desinteresado. No se puede vender devoción o publicitar la entrega a Dios. El amor no tiene estructuras de poder ni jerarquías, no está a la venta. Se da libremente de corazón a corazón a lo largo de la red de unicidad que nos conecta a todos. Mas en la densidad de nuestras formas mentales nos hemos olvidado de que los verdaderos regalos de Dios, como la luz del sol, son gratis, siempre. Por centurias los secretos del amor de Dios y el conocimiento de la Unicidad han pasado libremente de corazón a corazón en secreto, mientras el mundo continuó su camino sin darse cuenta.

Una trama de luz se ha creado alrededor del planeta para ayudarnos en esta transición. Mediante la red, lo invisible se hace visible, los signos de Dios se revelan de una nueva manera. En la energía de la Unidad de Dios, los opuestos ya se han unificado. Pero el amor nos necesita para poder transformar este potencial en una manifestación concreta, para que forme parte de la trama de nuestra vida cotidiana. Sin nuestra participación el potencial se convertirá en una promesa vacía que nunca llagaría a ser.

Este es el trabajo de los amantes de Dios, de aquellos cuyas almas enamoradas se ponen al servicio de Su amor. Los amantes saben cómo entregarse al momento presente, saben como existir en el eterno ahora. No tienen miedo de las consecuencias de sus acciones porque sienten que únicamente Su amor es real. Ellos hacen honor a la promesa de sus almas de “atestiguar Su Unicidad”. En el espejo de sus corazones un secreto está naciendo, y en la red de amantes este secreto está llegando a la vida. La humanidad ha olvidado que el planeta puede transformarse exclusivamente por medio del amor que es el poder más grande que existe en la creación. Pero sus amantes siempre lo han sabido, y hace mucho tiempo ellos se entregaron al trabajo de Su amor.

Sin esta nota central de amor puro, el futuro no llegará nunca a ser más que un sueño, y las formas del pasado nos encerrarán mucho más apretadamente que antes. Con amor, la felicidad retornará, y la alegría limpiará la polución del mundo, las formas mentales negativas y los patrones de codicia que devoran la mayor parte de nuestra energía y fuerza vital. Cuando la alegría vuelva a la vida y al corazón de la humanidad, la tierra nacerá de una nueva forma. El Alma del Mundo cantará la Unicidad de Dios y nosotros comprenderemos por qué estamos aquí.

Es una adaptación de, Working with Oneness