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El sufrimiento y la realización del Ser


El editor entrevistó a Irina Tweedie, una amorosa guía espiritual y mística sufí, en su hogar en Londres y  durante una serie de conferencias que ella ofreciera en los Estados Unidos de América.

Los que con llanto siembran, en júbilo cosechan. 

— SALMOS 126

El amor es así:
entonces qué importa si tu cabeza ha de rodar-
 
¿De qué has de quejarte?

— KABIR


ENTREVISTADOR: Sra. Tweedie, ¿considera usted que el camino espiritual de las mujeres es diferente del de los hombres?

TWEEDIE: Sí,  muy distinto. Mi maestro, a quien llamo Bhai Sahib, un día dijo: "El varón necesita muchas prácticas porque la energía en el hombre funciona de un modo totalmente diferente que en la mujer. Al varón le doy muchas prácticas. Las mujeres casi no necesitan ninguna práctica. Ella alcanza la realización por ser mujer."

Imagínate cómo me sentí, ¡cuán entusiasmada estaba! Pensé, "¡ajá!" pero no dije nada. De pronto él giró bruscamente hacia mí y dijo: "Oh no… no te alegres tanto. Es igualmente difícil para todos, es distinto únicamente."

Verás, la mujer está más cerca del plano material que los hombres. Estamos hechas en un modo distinto. Tenemos que producir niños de nuestro cuerpo físico, de modo que nuestra psique y nuestro cuerpo y nuestros centros sutiles o chakras y todo lo demás, está hecho de un modo totalmente diferente a los varones. El hombre usa su energía creativa, que se manifiesta como semen, para crear niños. Su energía es trasmutada en otra cosa, por lo tanto es bastante difícil para él alcanzar un nivel espiritual. Nosotras las mujeres llevamos la energía creativa de Dios en nuestros chakras. Ya la tenemos y la mantenemos, la conservamos. Hablando espiritualmente, nosotras no necesitamos recibir nada más.

Sin embargo, por los niños, nosotras las mujeres necesitamos protección, necesitamos calor, necesitamos confort para poder procrear la raza humana. La mujer es mucho más dependiente de las cosas físicas, las necesitamos. Cosas como la seguridad, el dinero, el alimento, la vivienda, son extremadamente importantes para nosotras. No podemos evitarlo. Y por obtener estas cosas, estos beneficios, creo que las mujeres siempre han aceptado ser ciudadanas de segunda categoría: necesitamos cosas que el hombre puede brindar.


ENTREVISTADOR: ¿Es entonces importante el proceso de dar a luz y criar un niño, para el desarrollo espiritual de una mujer?

TWEEDIE: Sí. Los niños son muy importantes para el desarrollo espiritual. El alumbramiento de un bebé para una mujer es una experiencia espiritual de primera magnitud. Los niños son muy especiales; son mágicos; y definitivamente, son una experiencia espiritual.


ENTREVISTADOR: ¿Y las mujeres que son incapaces de dar a luz?

TWEEDIE: No importa. Yo nunca tuve hijos. Tuve dos maridos (¡no al mismo tiempo!) pero nunca tuve hijos; no vinieron. Pero para algunas mujeres el no tener hijos es causa de un gran sufrimiento psicológico, porque es parte de la naturaleza misma de la mujer el desear niños. A raíz de que los hijos son tan importantes para una mujer, ellos también representan el mayor obstáculo para su vida espiritual. Un swami de Dehradun en la India me dijo que según el Vedanta, no tener hijos es espiritualmente más sencillo para una mujer porque los niños crean mucha dependencia. Los niños representan una gran atadura para una madre. ¿Cómo podría ser de otro modo? Ellos son parte de la mujer.


ENTREVISTADOR: Entonces parecería que la mujer necesita de una pareja para progresar espiritualmente.

TWEEDIE: Creo que tanto la mujer como el varón necesitan de una pareja. Guruji nos decía: "Me gustaría llevarlos juntos a Dios, ellos se complementan mutuamente." Cuanto más trabajo con gente, noto  que el ser humano no debiera estar solo. Nos necesitamos unos a otros, las mujeres especialmente. Nadie es mejor, ni el hombre es más que la mujer ni la mujer es más que el varón. Tan sólo somos distintos. Guruji acostumbraba decir: "Todos nadan en el océano. ¿Quién está más cerca de la costa? ¿Y de qué costa?" Nadie está más arriba o abajo que otro. Todos somos distintos, pero nos necesitamos mutuamente.

 

ENTREVISTADOR: ¿Cuál es la naturaleza de ese relacionamiento?

TWEEDIE: Es un relacionamiento a nivel energético. La relación entre los dos sexos (o entre personas del mismo sexo, en el caso de la homosexualidad), siempre se relaciona con la llamada energía kundalini. Kundalini es muy poderosa, es la misma energía que se encuentra en el centro de cada átomo. Es una energía terrestre y se la considera femenina. Cuando dos personas se unen y hay amor entre ellas, y aún si no hubiese más que deseo sexual, ¿qué es lo que sucede a nivel energético? La energía forma un circuito, un circuito cerrado entre el varón y la mujer. Ellos quedan rodeados por una red energética que produce hermosos efectos. ¡Pero este circuito o red se rompe muy fácilmente! La más mínima cosa puede quebrarla — un pequeño disgusto, un poquito de dolor que se provoca en el otro, y se rompe. Cuando eso sucede, pareciera como si la química entre las personas no fuese la correcta, y a veces, la gente más encantadora se separa… enojada por cosas sin importancia.

Pero en verdad, básicamente el hombre y la mujer son iguales; y mirados desde otro nivel de conciencia, a menudo tengo dificultad de distinguir unos de otros a no ser que preste mucha atención.

 

ENTREVISTADOR: ¿Eso significa que a nivel del alma estamos tratando con una misma realidad?

TWEEDIE: Absolutamente, por ejemplo mi maestro dijo que en el momento de éxtasis, durante la relación sexual, es igual para el hombre que para la mujer. Él dijo que el sentimiento es el mismo porque es una "explosión al espacio". Lo que disfruta realmente es el Atman, el alma, el Ser Superior; el cuerpo sólo participa por reflejo.

Para llegar a ser completo, perfecto, debemos poseer tanto las cualidades femeninas como las masculinas. Psicológicamente en cada mujer también hay un hombre. Tenemos que tener ambas, nadie es ni solamente masculino ni femenino. Con el desarrollo espiritual ni el hombre se volverá femenino ni la mujer masculina, sino que cada uno se volverá un ser íntegro, completo, donde hay un perfecto equilibrio entre ambas cualidades.

 

ENTREVISTADOR: ¿Entonces por qué decidió Dios crear esta división de sexos?

TWEEDIE: Para crear el mundo, el uno tuvo que volverse dos y el dos tuvo que ser distinto y separado. Es tan simple como eso.


ENTREVISTADOR: Y cuando los dos son distintos, separados, ¿es la búsqueda, el objetivo de la vida el re-unirlos?

TWEEDIE: Si, es correcto. Y eso sucederá dentro de muchísimos millones de años, cuando Brahman inhale su aliento.

 

ENTREVISTADOR: Pareciera que todo el experimentar y el buscar de la vida, todos los deseos y ambiciones, logros y esperanzas, más allá de lo obvio, son expresión de un esfuerzo por lograr la unidad final. 

TWEEDIE: Sí, toda la vida busca la unidad, todo, desde una piedra hasta la galaxia. Si observas la naturaleza, verás que todo trata de parecerse al ser humano. En los árboles ves la forma humana. Hasta en los guijarros puedes ver de algún modo la forma humana. A raíz de que nosotros los seres humanos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, es que siempre estamos buscando especialmente la unidad, la unicidad. Los sufíes dicen que el ser humano es la culminación de la creación y que busca la unidad, la unidad, la unidad… Psicológicamente, esta búsqueda en nosotros mismos existe a todos los niveles.

Cuando amamos a alguien, buscamos la unidad total; queremos ser "uno" con la otra persona cuando amamos a alguien. Finalmente, en el momento del éxtasis hay unidad. Y la unión con Dios brinda tal satisfacción, tal gloria, que nunca más nos sentimos solos.

 

ENTREVISTADOR: Sin embargo pareciera que la soledad es un problema grande para muchas mujeres. ¿Se debe esto a algo en particular? La soledad en sí, ¿juega algún papel dentro de nuestro desarrollo espiritual?

TWEEDIE: Creo que en el sendero espiritual la soledad es indudablemente un problema, no sólo para las mujeres sino también para los hombres. ¿Qué sucede cuando realmente estamos en el sendero? Estar en el sendero, hablando convencionalmente, es realmente… ¿cómo podría decir? Es fricción. Es la ley de la naturaleza, como la marea, como el día y la noche, como un péndulo. Hay cercanía y hay separación. Cuando experimentamos un estado de cercanía a lo que llamamos Dios o "el Absoluto" o "el Vacío" o nuestro "Ser Superior" (que son una y la misma cosa), entonces el ser humano se siente feliz. Cuando estamos separados, el alma llora. Es esta misma fricción lo que produce la purificación de la mente. Mira, la fricción crea el fuego; el fuego es dolor y sufrimiento y una gran soledad. Va para atrás y para adelante, una y otra vez. Así es como la mente se purifica.

Las mujeres se sienten más solas que los hombres porque tienen más anhelo. Traemos a esta vida dos cualidades: la voluntad de vivir y la voluntad de adorar. La voluntad de vivir es la auto-preservación. La voluntad de adorar es el aspecto de amor embebido en la textura misma del alma. El aspecto de amor es la esencia de Dios y se manifiesta a sí mismo en nosotros como anhelo. Las mujeres tienen tanto anhelo… A menudo sentimos un vacío, un gran anhelo. Siempre existe un lugar en el corazón del ser humano reservado para Dios. Ninguna criatura mortal puede llenarlo. Fuimos creados a la imagen de Dios y Él es el gran amante, un amante celoso que mantiene un lugar para Él sólo. El anhelo es uno de los mensajes que el alma le envía al ser humano: "Vuelve a casa. Debemos regresar al hogar del Amado."

 

ENTREVISTADOR: ¿Quién es este Amado?

TWEEDIE: ¡El Amado es el gran vacío! Es un vacío terriblemente temible para la mente, pero que responde; y al mismo tiempo es la absoluta plenitud, la luz absoluta. Es la nada donde todo existe. Es la plenitud donde nada existe. Es la plenitud del amor.

Una mujer no quiere un amigo, ¡una mujer quiere un amante! El momento de unión con Dios es la cosa más íntima del mundo. En el momento que nos unimos con nuestro Ser Superior, con nuestra alma, el Atman, el Dios personal, el Creador, el eternamente embriagado con su propia creación.  Y esa unión se compra con sufrimiento.

 

ENTREVISTADOR: ¿Debemos todos experimentar sufrimiento espiritual?

TWEEDIE: Sí, porque llega un período en la espiritualidad en que temos que encontrar internamente la  felicidad absoluta. Es un estadio en el sendero. Es un proceso por el que todos debemos pasar. La gente llega y dice: "Oh, no puedo meditar… hay como una pared de ladrillos frente a mí. Me siento muy vulnerable, suspendido en el vacío y no hay nada allí. Dios no está allí, no puedo rezar, no puedo hacer nada, todo es oscuro." Sobre este estadio el Swami Rama aconsejó: "Manténte en la oscuridad." Ya pasará.

Recuerdo un día cuando mi maestro habló con Lillian, la mujer que me introdujo a él. Ella se sentía tan feliz ese día… estaba radiante contándole todas las cosas maravillosas que le habían sucedido. Bhai Sahib giró muy suavemente hacia mí y preguntó: "¿Y tú?" Yo tan sólo me encogí de hombros porque en ese momento estaba en la negrura total. "Sí", dijo, "la unión es buena, pero la separación es mejor. Cuando el ser humano es feliz, no hace nada, nada más está contento. Pero cuando te sientes solo, cuando te sientes abandonado, lloras y haces un esfuerzo. Y el Brahma Vidya (el conocimiento, la ciencia de Dios) lleva tanto… que miles de años no son suficientes."

Le dije: "Bhai Sahib, ¿durará este estado?" Él contestó: " Pasará, mi querida; viene y va. Pero no le digas que se vaya. Sólo di: 'Oh, Amado, no tiene importancia… aún te soy leal, te sigo siendo fiel."


ENTREVISTADOR: ¿Significa entonces, que no se puede evitar el sufrimiento en el camino espiritual?

TWEEDIE: No puede evitarse. Tenemos una idea equivocada sobre la vida espiritual. Pensamos que todo es hermoso, con un maestro sentado en el Himalaya y con todo siendo agradable y dulce. Pero no es así en absoluto. La vida y el entrenamiento espiritual son duros y crudos, bruscos y difíciles. Se te humilla, mortifica; se te frota la cara contra el polvo y se te muele hasta que no queda nada de ti.

Al finalizar mi entrenamiento en la India, una de mis amistades me preguntó cómo había sido el entrenamiento espiritual. Le contesté que se parecía a una aplanadora que te pasa por encima y que lo que queda en pie es un papel fino y transparente, no queda nada.

Por cierto que creo que las mujeres sufren más. Una mujer psicológicamente es mucho, mucho más…no diría sensible porque es una expresión demasiado simplista, pero siento que nos sentimos heridas mucho más fácilmente que los hombres. Hace mucho leí en algún lugar un poema muy lindo, no me acuerdo del nombre del autor, que comenzaba diciendo: "Nosotras las mujeres sangramos." Damos a luz nuestros hijos con sufrimiento y sangre. Sangramos, sufrimos por nuestros hijos, sangramos por nuestros hombres. Hay un sangrar constante. Muy a menudo, cuando estoy volviendo, despertando de la meditación o cuando estoy entrando en  meditación, me quedo en un estado semiconsciente y siento que la mujer sangra constantemente por un motivo o por otro. No lo puedo decirlo, elaborarlo, de un mejor modo. Estoy absolutamente segura que la mujer sufre más que el varón. Y mira, al ser consideradas ciudadanas de segunda categoría, también se nos empuja  cada vez más abajo. Hay sufrimiento en todas las direcciones: físico y emocional y psicológico y fisiológico y de todas formas posibles.

 

ENTREVISTADOR: ¿Es bueno sufrir? ¿Es necesario para nuestro desarrollo?

TWEEDIE: No sé si es bueno, pero es la voluntad de Dios. Es como debe ser, nada más. Es el drama del alma.

 

ENTREVISTADOR: ¿Llegará el día en que la soledad y el sufrimiento terminen?

TWEEDIE: No creo, pero esta es mi opinión  personal y no debiera tomarse al pie de la letra. Creo que el sufrimiento es de hecho algo magnífico porque el sufrir también redime. Sin sufrimiento, ¿cómo podríamos saber que no hay sufrimiento? ¿Cómo reconoceríamos la felicidad? El sufrimiento es el fuego y el fuego purifica.

Verás, nosotros los sufíes hemos escrito sobre este tema. De hecho está en los libros, aunque yo no lo sabía y lo descubrí mucho más adelante. Tenemos estados, estupendos estados espirituales, llenos de belleza, felicidad y paz. Pero después de eso hay como una especie de depresión. No es una depresión común, es distinta: el mundo se hace…oh…muy difícil de soportar, ¡porque en algún lugar es tanto más bello!

¿Cómo podría disfrutar esos otros estados si no conociese el sufrimiento profundo después? Necesitamos aceptar esto. Verás, llega un tiempo en que la enfermedad deja de importar, el dolor ya no importa, todo pierde importancia porque existe esta alegría infinita, y entonces puedes ofrecer, entregar el sufrimiento que sientes a Alguien, en algún lugar y decir Le: "Te ofrezco este dolor terrible que estoy sintiendo. Es una flor miserable, pero es todo lo que tengo para ofrecerte."

 

ENTREVISTADOR: ¿Cuál es el rol del maestro en la espiritualidad?

TWEEDIE: La totalidad de la vida espiritual es deshacerse del ego personal. Necesitamos liberarnos del ego para poder avanzar. Dos maestros no pueden vivir en un mismo corazón. O yo o Él; en el corazón o mora Dios o mora el pequeño ego. (Usemos la palabra Dios aunque no importa como Le llamemos). La función del maestro es deshacerse de este pequeño yo, del ego. Es un proceso muy simple pero también muy doloroso. El guía espiritual debe suprimir el ego y esto se hace por medio del sufrimiento. Cuando nos ayuda a deshacernos del ego, el maestro realiza su trabajo únicamente a través del amor; es algo doloroso. Es una crucifixión, una crucifixión total. La tarea del guía espiritual es darte vuelta, [como la ropa] de adentro para afuera, y ya nunca más eres la misma persona.

El objetivo de todo yoga es llevar una vida guiada, es ser capaz de atender, de escuchar interiormente. Por lo tanto el maestro debe ser capaz de alcanzar, de llegar al discípulo y viceversa; es un proceso doble. (O es el maestro o tu Ser Superior, es lo mismo). De modo que el entrenamiento espiritual es realmente como el análisis [psicológico] pero mucho más duro, peor, llevado a cabo con poder yóguico.

Los seres humanos quieren alejarse corriendo de tal poder y de tal dolor; sin embargo, antes de que un gran maestro te tome en sus manos y te dé vuelta de adentro para afuera, te dará algo magnífico. Él te mostrará lo que verdaderamente es un ser humano, como luce visto desde otro nivel, cuando deja de ser un cuerpo humano, cuando es un alma, un ser divino. Hay tal gloria… ¡uno es como un gran fuego, radiante! Y desde ese momento uno ya nunca más puede mirar a otro ser humano sin recordar…verás a cada ser humano como una parte del Amado.

 

ENTREVISTADOR: ¿Cómo se encuentra un maestro?

TWEEDIE: Existe una ley espiritual que dice: "Cuando el discípulo está listo, el maestro llega." Entonces salir a buscar un maestro es tomar el bastón por la punta errada. Si aspiramos, si nuestra antorcha está encendida, desde la oscuridad del mundo alguien ha de verla. Cada uno de nosotros tiene un sólo maestro. Únicamente alguien que tiene karmas profundos contigo, tiene el derecho de someterte a lo que exclusivamente un maestro te somete. Sólo una persona en el mundo puede hacerlo sin incurrir en karmas ella misma, la infinitamente pura y completamente desinteresada. La relación con ese maestro es una gracia de Dios que se basa en los mutuos pasados karmas. No es algo que podamos hacer nosotros; es una gran gracia.

 

ENTREVISTADOR: ¿Es la meditación importante para el desarrollo espiritual?

TWEEDIE: Sí, es el aspecto femenino lo que nos conduce hacia la espiritualidad. ¿Cuál es el aspecto femenino de la práctica espiritual? Es la meditación.

 

ENTREVISTADOR: ¿Es el método de meditación diferente en el hombre que en la mujer?

TWEEDIE: Ciertamente… Amor, tengo que comenzar con amor porque la meditación empieza allí. El amor como todo en el mundo tiene un aspecto positivo y uno negativo; dicho de otro modo, tiene un aspecto  masculino y un aspecto femenino. El aspecto masculino del amor es "yo te amo". El aspecto femenino del amor es "te espero". La meditación es el aspecto femenino del amor. Lo femenino dice: "Soy una copa esperando por Ti". Eso es meditación. Desde ya que aquí nos estamos refiriendo al amor a Dios. "Estoy esperandoTe…estoy aquí, entregada, esperando la Gracia."

Para nosotras las mujeres, la vida espiritual, en cierto sentido, es más fácil que para los hombres. Sólo un cierto tipo de varón puede entregarse del mismo modo como podemos hacerlo nosotras. Y la vida espiritual es entrega. Bhai Sahib decía: "A las mujeres se las lleva por el sendero del amor, porque el amor es un misterio femenino". Él contaba que nosotras las mujeres no necesitamos prácticas espirituales. Lo único que necesitamos es renuncia. ¿Renunciar a qué? Renunciar al mundo, renuncia completa, que es la cosa más difícil para una mujer, es lo que se necesita. Yo tuve que hacerlo — tuve que darlo todo. Bhai Sahib me dijo: "No puedes decirle al Amado 'Te amo tanto… pero esto es mío, y hasta aquí te doy y no más.'" Necesitas darlo todo, incluyéndote a ti misma, en completa entrega.

Y ¿a quién nos entregamos? No nos entregamos al maestro. ¡Eso es una mentira! Mi maestro me repetía: "Debes entregarte, debes entregarte", y por supuesto yo supuse que la entrega era al maestro. Uno quisiera entregarse al maestro, pero uno no lo hace. Uno se entrega únicamente a la luz interior, al Ser Superior, al alma, al Yo Superior de uno mismo. Es necesaria una entrega absoluta con amor. Uno se entrega a aquella parte de uno que es eterna, ancestral, sin principio ni fin. Eso es algo extraordinario y es lo que la gente no sabe. Yo lo comprendí en meditación profunda. Cuando decimos realización del Ser, no realizamos nada excepto a nosotros mismos. Eso es lo que se llama "auto-realización", “realización del ser”o "realización divina". Son lo mismo.

Un día alguien en el grupo, un hombre joven, me dijo algo que me llegó profundamente. Él dijo: "Cuando estoy con mi novia en un momento de gran pasión, tengo un deseo enorme de ser 'uno' con ella." Recuerdo que lo miré y mi corazón se llenó de compasión… pobrecito, él esperaba unirse con alguien. No existe tal cosa como el otro. Allí existe uno solamente. La realización es siempre con uno mismo; no es nunca ni con nada ni con nadie. Es lo mismo que la primera experiencia del estado super-consciente. Te hallas en un estado de absoluta omnipotencia, en la luz total, en la magnificencia total, ¡y no hay Dios que encontrar! Es una experiencia demoledora, sorprendente. Uno tan sólo trae trocitos de memoria de ello, y uno intenta entender esos estados parcialmente, muy poquito. Toma años. Yo ya tengo veinticinco años en esto y aún no lo entiendo suficientemente. Pero sé que cuanto más se medita, más silencioso uno se vuelve. Ese es un hecho; y lo que queda por decir, tan sólo puede decirse en parábolas. 

 

ENTREVISTADOR: Pareciera que al comienzo empezamos con un concepto, con una idea de Dios 'afuera'. Y luego, cuando crecemos, sufrimos, luchamos y finalmente renunciamos a nuestras ideas y conceptos personales, tenemos la enorme sorpresa espiritual de que no se trata de afuera sino de adentro de uno.

TWEEDIE: Sí, y también aquí, en este mundo. Esta vida y la vida espiritual son una y la misma cosa. Pero comprender esto ya es haber dado un paso, avanzado en el sendero. Al principio existe el mundo y existe algo más a lo que aspiramos. Pero una vez que progresamos lo suficiente, de pronto nos damos cuenta que no hay tal cosa como el mundo y la vida espiritual, sino que son dos caras de una misma moneda. Llega un tiempo para cada uno de nosotros en que se nos devuelve, se nos retorna al mundo, a la vida cotidiana, al mercado público, a la plaza del mercado, como se dice.

En el libro "101 Historias Zen" hay una descripción de cómo se nos lanza de vuelta al mercado público,  a la plaza del mercado. Uno está entre la gente; uno compra y vende, y esta vida no es diferente de la otra. "Descalzo y con el pecho desnudo, me mezclo con la gente del mundo. Mis ropas son andrajosas y polvorientas; y me siento eternamente feliz. No uso ninguna magia para extender mi vida. Ahora, en mi presencia, los árboles cobran vida."

Los grandes sufíes siempre han sido zapateros, sastres, ceramistas; vivían entre la gente. Guruji decía que en nuestra tradición no se nos permite aislarnos en un monasterio o en una cueva o en el bosque para meditar solos. Necesitamos vivir en este mundo y alcanzar la realización aun cuando pareciera que la luz se opaca y se desvanece, porque todo es lo mismo. Dios también está aquí.

 

ENTREVISTADOR: ¿Qué es esta felicidad mística que parece sobrepasar toda otra felicidad y que llega después de muchas pruebas, lágrimas y luchas?

TWEEDIE: El estado del alma, el plano del alma, donde el alma es, existe, es pura felicidad. La felicidad es una característica natural de nuestra alma. Cuando llegamos a un cierto nivel espiritual, la felicidad y la tranquilidad se hacen nuestras. Y aquí se aclara un gran misterio. Para todos nosotros en el sendero espiritual, la primera cosa que experimentamos es una gran paz. La felicidad llega después. Primero uno experimenta el Ser y luego uno experimenta a Dios. Primero llega la paz que sobrepasa el entendimiento, que es como un océano profundo donde no hay olas, sino sólo absoluta quietud. Más tarde experimentamos a Dios que es el vacío, algo aterrador para la mente. Sin embargo este vacío es  la más absoluta satisfacción, está lleno de amor para uno, amor absoluto, imposible de explicar, felicidad absoluta.

Y después de eso… ya nada más importa. No hay ni hombre ni mujer, todo es "uno".